Luis Ricardo Arévalo Arias
Es una lástima que no se realicen los Juegos Centroamericanos en Nicaragua. Se desistió por tercera vez de ser la sede de los Juegos, pero esto no quiere decir que seamos un país fracasado; son las asesorías inadecuadas las que tienen la culpa.
Estos eventos deportivos traen mucha alegría a la población en medio de los infortunios cotidianos. Además de que Nicaragua podría proyectarse física e intelectualmente.
Esta nueva experiencia nos debe motivar a seguir adelante. ¿Por qué no preparar las infraestructuras suficientes para los siguientes Juegos y así tendremos más tiempo de prepararlos? No se debe cometer el mismo error ya vivido hace ocho años.