Proteger el “escudo” de la democracia

Karla Marenco [email protected]

El atentado cobarde que sufrieron mis colegas y ex compañeros de trabajo de LA PRENSA por un remedo de ex contra, ebrio y supuestamente desorientado, obliga a la reflexión. No se trata solamente de un peligroso atropello contra el “escudo” de la democracia, como es la libertad de expresión e información, sino que este hecho sirve como un termómetro para medir lo podrida y violenta que está nuestra sociedad, por el fanatismo político que corroe las entrañas e impide avanzar.

El efecto de este atentado es perverso. Es urgente que se profundicen las medidas para investigar y sancionar fuertemente este tipo de atentados contra los periodista conforme nuestras leyes. Pero más importante es que todos: gobierno, diputados, políticos, sociedad civil, periodistas y el pueblo en general, presionemos para que se fortalezcan, garanticen y se salvaguarde la libertad de expresión, de información y de opinión de los medios de comunicación.

Hay algunos que dicen llamarse periodistas que abusan de la libertad de expresión, de información y de opinión para azuzar a las masas, pero comparto la opinión que para eso están los tribunales para enjuiciar a quienes atentan contra el honor, imagen, honra e integridad de las personas. Es una cuestión de responsabilidad que los periodistas y los medios de comunicación debemos asumir con seriedad y profesionalismo.

No sólo los periodistas del diario LA PRENSA han sido víctimas de diferentes tipos de presiones, otros periodistas de algunos canales de televisión se han tenido que replegar y abstenerse de realizar sus coberturas informativas por temor a ser agredidos y de que sus familias sean víctimas de turbas políticas que los han amenazado en su propia cara de no continuar atacando al ex presidente Arnoldo Alemán porque les puede pesar. Respeto el dolor que está pasando el ex presidente Alemán en este momento, pero él o el Partido Liberal Constitucionalista deberían marcar la pauta y hacer un llamado a sus seguidores para que eviten este tipo de actos deleznables.

Nicaragua no puede darse el “lujo” de ser señalado a nivel internacional como uno de los países en América Latina donde los periodistas son víctimas de atentados o de agresiones. ¡Por favor, hay suficientes problemas ya! El retroceso de la libertad de prensa en el continente es evidente. Pero, no podemos permitir que nuestro país vuelva al pasado por ninguna razón, porque esto sería como si la esencia de nuestra incipiente sociedad democrática también retrocediera.

Toda la sociedad nicaragüense, especialmente aquellos grupos de fanáticos perseguidores de líderes políticos de indudable probidad, tienen que comprender, que el derecho a la libertad de expresión, de información y de opinión es una contribución imprescindible y necesaria para el desarrollo de Nicaragua, con mayor razón en un país donde ha costado décadas de sangre y dolor comenzar a fortalecer nuestro sistema democrático.

Tristemente el panorama se está ensombreciendo para los periodistas que trabajan en medios independientes. Unidos todos debemos luchar para proteger el “escudo” de la democracia. Y los periodistas debemos reafirmar sin temor alguno nuestro compromiso con la libertad de expresión, con la pluralidad informativa y con la democracia. No debe haber ninguna razón para hacernos retroceder.

La autora es periodista.  

Editorial
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