Hugo Chávez aseguró que está anuente a una elección, pero aclaró que “no podemos [hacerla sólo] porque un grupo presione, decir [que] vamos a elecciones ya”.

Una sociedad partida al medio

Hugo Chávez despertó una ilusión entre gran parte de la población más pobre de Venezuela, que se sentía excluida del sistema y de la economía real. Hoy quienes se sienten afuera ya no son los pobres sino los profesionales, los comerciantes, los pequeños y medianos industriales y todos los que componen la clase media, que […]

  • Hugo Chávez despertó una ilusión entre gran parte de la población más pobre de Venezuela, que se sentía excluida del sistema y de la economía real. Hoy quienes se sienten afuera ya no son los pobres sino los profesionales,
    los comerciantes, los pequeños y medianos industriales
    y todos los que componen la clase media, que han visto cómo Chávez los lleva a donde no quieren

Norma Domínguez (*)Especial para LA PRENSA

PRIMERA DE DOS ENTREGAS
CARACAS.- Chavistas y antichavistas se enfrentan pasivamente en las calles portando consignas que rezan “Chávez estás despedido” y “Viva Chávez”. Los cánticos oficiales de ambos bandos también se reparten entre amores y odios, que al son de compases movedizos piden “que se vaya el loco” o festejan su simpatía por el líder venezolano con un “Chávez me vuelve loco”.

En una lucha que parece signada por las diferencias entre las clases sociales, Venezuela permanece partida al medio, y los pronósticos de “golpe” y “larga ingobernabilidad” se van apoderando del país más rico de América Latina.

En esta entrevista, la especialista en Derecho Beatriz Di Totto, el economista Luis Beltrán Petrosini y el pensador y político Domingo Alberto Rangel, pasan revista a la realidad venezolana, explican la ausencia de los partidos políticos, cuál ha sido el rol de los medios de comunicación en la crisis, porqué los más pobres apoyan al líder y porqué la clase media se siente defraudada. ¿Qué pasaría si Hugo Chávez deja el poder?

LUCHA DE CLASES, AUSENCIA DE UN ESTADO DE DERECHO

A pesar de ser uno de los países más ricos de América Latina debido al petróleo, Venezuela tiene una economía estancada y la desocupación roza el 20 por ciento.

Chávez incorporó al sistema a la clase social más marginada, pero hoy su política económica no ha resuelto el tema de la pobreza e impacta a la clase media. ¿Cómo se entiende la economía venezolana?

Luis Beltrán Petrosini: Para responder esta pregunta hay que revisar algunos antecedentes. La economía venezolana viene en franco declive desde hace más de 20 años. Desde 1978-79 aproximadamente, tanto la inversión pública como la privada han dejado de existir, y en una economía donde la inversión deja de aparecer se produce el decrecimiento y la recesión.

Chávez despertó una ilusión entre gran parte de la población más pobre de Venezuela, que se sentía excluida del sistema y de la economía real. Esto generó un fenómeno verdaderamente interesante: él cambió un sector excluido por otro.

Hoy quienes se sienten afuera ya no son los pobres sino los profesionales, los comerciantes, los pequeños y medianos industriales y todos los que componen la clase media, que han visto cómo a partir del momento de la asunción de Chávez aumenta el desempleo, cae la actividad económica, tienen la percepción de que el Presidente los conduce a un régimen que no desean, y eso se traduce en lo que hoy vemos casi a diario y que es prácticamente a toda la clase media protestando contra el gobierno.

¿Se puede pensar que en Venezuela se está repitiendo el fenómeno que se dio en la Argentina de la gestación de una nueva clase social que se denomina “nuevos pobres”, o aún distan bastante de vivir una situación así?

Luis Beltrán Petrosini: Creo que todavía dista bastante, porque desde el punto de vista estrictamente económico y macroeconómico, a diferencia de la Argentina, en Venezuela aún sigue existiendo un sector exportador de petróleo que genera un enorme flujo de recursos y de divisas que todavía le permite al gobierno repartir ciertas “dádivas” y tirar ciertas “migajas” a la sociedad, tal como lo está haciendo.

Pero desde otro punto de vista, indudablemente la clase media ha visto perder poder adquisitivo, se ha visto dañada económicamente, y el gobierno es incapaz de satisfacer todos los requerimientos y expectativas que ese sector demanda.

Parte de las culpas de la inestabilidad política de Venezuela se le adjudican a la inseguridad jurídica y a la ruptura de reglas de juego que se han sucedido en el país durante el gobierno de Hugo Chávez. ¿Esto es así?

Beatriz Di Totto: Venezuela vive hoy una situación bastante inestable, precisamente por la gran inseguridad jurídica que tiene.

Hay un mal de origen y deviene, precisamente, de la Constituyente: cuando cambiamos la Constitución modificamos absolutamente las reglas del juego. Se suponía que debía estructurarse un equilibrio entre los poderes, pero la gran mayoría que tuvieron Chávez y el MVR (Movimiento Quinta República) en aquel momento, de alguna manera “secuestró” el control y la designación de los otros poderes que le hacían equilibrio al Poder Ejecutivo.

Ahí estuvo el origen del problema porque actualmente no tenemos una Asamblea que controle los desmanes del Ejecutivo y tampoco tenemos un Poder Judicial que ejerza un debido control.

Esto se ha ido cambiando en perjuicio del Presidente y en cierta forma ha habido movimientos políticos que han modificado la situación, pero indudablemente la conformación del Estado venezolano no representa una estructura confiable para el ciudadano, que no logra sentirse asistido por un Estado de Derecho.

Si hoy el presidente Chávez dejara el poder y el vicepresidente Rangel no asumiera en su lugar, ¿en manos de quién debería quedar la transición?

Beatriz Di Totto: Depende del momento en que el Presidente dejara el poder. Hay una disposición constitucional que establece que después de la mitad del período debería convocarse a elecciones. Pero si en este momento se produjese una ruptura, renuncia o ausencia del Presidente de la República debería asumir el Vicepresidente.

Al margen de eso existen otras posibilidades para el reemplazo presidencial que serían a través de vías anticipadas, como el referéndum revocatorio que estaría previsto para el año que viene. También se está manejando la idea de un referéndum consultivo para proponer la posibilidad de adelantar las elecciones.

Un fenómeno que sorprende de la Venezuela actual es que no aparezcan nombres de posibles candidatos para suceder a Hugo Chávez…

Domingo Alberto Rangel: No se sabe quién podría reemplazar a Chávez. El vicepresidente José Vicente Rangel no dura ni cinco minutos luego de salido el Presidente porque no tiene ningún prestigio ni relevancia. Está ahí porque lo puso Chávez, así como hubiera podido poner al portero de Miraflores.

Imagino que una de las primeras medidas que se tomarían si Chávez deja el poder sería volver a reformar la Constitución…

Beatriz Di Totto: Tal vez ni siquiera haga falta reformarla porque, de alguna manera, la Constitución cabalmente cumplida podría satisfacer a los venezolanos.

El “gancho” de la reforma está en la enmienda constitucional que establece una segunda vuelta, en virtud de la atomización de la oposición, la cual está unida solamente para sacar a Chávez. La oposición todavía no ha podido estructurarse en función de un proyecto, de un programa o de un líder.

Lo que se está tratando de diseñar es un mecanismo que permita que haya una depuración, y la segunda vuelta podría ser una buena solución para ello.

(*) Norma Domínguez es periodista argentina, editora jefa de contenidos del portal de análisis político latinoamericano Nueva Mayoría (www.nuevamayoria.com)

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