Eduardo Luis Montiel [email protected]
Desde las contribuciones de Smith, Mill y Ricardo, hace más de 200 años, pocos temas han sido más estudiados en la teoría económica que los beneficios para las naciones del libre comercio. Aunque en la práctica las bondades del comercio entre naciones han sido documentadas desde los tiempos de Platón, en los últimos 20 años hemos visto dos experimentos en gran escala: NAFTA y la Unión Europea. Sin pretender ser una panacea libre de problemas, la evidencia contundente de los resultados positivos está disponible. El que tenga ojos sin prejuicios para ver, que vea.
Considerando esta evidencia, docenas de naciones están esperando voluntariamente su turno para pertenecer a estos dos grandes bloques y para sorpresa de muchos, Centroamérica pasó a la cabeza de la fila para un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Como dijo el presidente Bolaños, un TLC con Estados Unidos es mucho más que una lista de productos a negociar de forma justa. Más que discusiones complejas sobre beneficios asimétricos. Bastante más que negociaciones sobre protecciones a sectores sensitivos. Sin exagerar mucho, un TLC y una mayor integración centroamericana definirían una nueva era de cambios y mayores libertades para la región. Las presentaciones de los moderadores en el Foro Compromiso Centroamérica celebrado recientemente en Managua, son una razón para ser optimistas del futuro de América Central. Seguramente no todo lo presentado sucederá en los próximos tres años, pero definitivamente se realizarán suficientes cambios para hacer una gran diferencia.
INFRAESTRUCTURA Y TRANSPORTES
Alguien dijo una vez que la verdadera integración europea se logró, no en las oficinas de burócratas en Bruselas sino en las excelentes carreteras, puertos y sistemas de comunicaciones de la Europa Occidental. En nuestra región se ha estimado que la mala infraestructura de logística puede representar anualmente un costo de 2 a 3 por ciento del PIB. Mientras el costo de enviar un contenedor de Nicaragua a Estados Unidos cueste casi tres veces que desde Malasia, no podremos competir en muchas áreas. Por esta razón, el proyecto de un corredor logístico en la región, liderado actualmente por el BID, representa una inversión de más de $3,500 millones cuyos frutos estaremos cosechando en los próximos años.
MIGRACIÓN Y ADUANAS
En una primera etapa, se está discutiendo ya la libertad migratoria total para los turistas en el camino hacia un destino turístico integrado en la región. Para Nicaragua, esto significaría que cerca de un millón de turistas que hoy en día pasan por Liberia, a una hora de distancia por tierra de Peñas Blancas, podrían venir a este país sin ningún trámite adicional. En un plazo más largo, podríamos evolucionar hacia el modelo europeo de un mercado laboral libre para los ciudadanos de todos los países centroamericanos.
En parte por nuestras aduanas ineficientes se ha estimado que la velocidad de un furgón entre Panamá y Guatemala es de apenas 17 km/hora, un tercio comparada a la de países desarrollados. Dentro de una unión aduanera, planeada para fines del 2003, nuestras aduanas podrán evolucionar de ser un obstáculo a los negocios a un apoyo a la toma de decisiones. En Costa Rica uno puede ya obtener información detallada y actualizada por Internet del comercio del país en cada rubro. No hay razón para que otros países no copien estas mejores prácticas.
POLÍTIVA FISCAL Y MONETARIA
La mayor integración de la región también traería consigo una coordinación macroeconómica. Un beneficio indirecto de los acuerdos de los países de la región con agencias internacionales fue el hacer mucho más costosa la irresponsabilidad en el manejo de la economía. Acuerdos regionales dentro de un TLC deberían institucionalizar una mayor responsabilidad en política económica.
Uno de los talleres fue incluso más allá, sugiriendo que la mejor política monetaria para nuestra región podría ser el no tenerla, dolarizando nuestras economías como ya lo han hecho exitosamente Panamá y más recientemente, El Salvador. En una región ya de por sí arriesgada, no necesitamos añadir más riesgos artificialmente. Tenemos que remover, o cuando menos controlar, las armas económicas a quienes no han sabido manejarlas bien en el pasado.
RESPONSABILIDAD SOCIAL, CORPORATIVA Y AMBIENTAL
El mensaje principal en esta área fue que en esta nueva Centroamérica, la responsabilidad con el medio ambiente y con los derechos de los trabajadores será tan necesaria como rentable. Certificados como el WRAP en textiles están siendo exigidos con mayor frecuencia por compradores, consumidores, accionistas y gobiernos en el mundo desarrollado para certificar el cumplimiento con estándares mundiales. En la medida que certificados similares se extiendan a otros productos tomando en cuenta las realidades de nuestro medio, se transformarán en un requisito para competir. Aunque en el corto plazo algunos verán esto como imposiciones innecesarias, un indiscriminado daño ambiental y un pobre ambiente de trabajo son externalidades a la sociedad que deben ser tomadas en cuenta por empresas que quieran acceder a mercados más amplios.
GOBERNABILIDAD Y MARCO LEGAL
El mayor impacto a largo plazo para muchos de nuestros países, sin embargo, puede ser el de fortalecer nuestro entorno legal y de gobernabilidad. Los acuerdos entre Centroamérica y los Estados Unidos deberán ser refrendados por las legislaturas de cada país pasando a ser leyes nacionales. Con marcos legales homologados y mecanismos uniformes para resolver conflictos, estaríamos cada vez menos expuestos a las arbitrariedades de nuestros legisladores y a los vaivenes de sistemas judiciales ineficientes, corruptos y partidizados. Éste es el gran nudo gordiano que obstaculiza nuestro desarrollo y puede ser roto de una forma inteligente a través de los acuerdos de libre comercio.
Todo lo anterior no quiere decir que no habrá perdedores en todos estos cambios. Sin embargo, nuestra preocupación debe ser por lograr los beneficios a las grandes mayorías y como dijo un ministro en este foro, después de una guerra no podemos lamentarnos de los daños a los fabricantes de uniformes. Parafraseando a Clemenceau, un tratado de libre comercio es demasiado importante para dejarlo sólo a los negociadores. Debe ser un compromiso de todos.
Resumen de palabras de cierre del Dr. Eduardo Montiel, en el Foro Compromiso Centroamérica el 14 de octubre del 2002.