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El hombre que pistola en mano irrumpió en la Redacción de LA PRENSA y secuestró a un grupo de reporteros y otros miembros del personal de este Diario, el martes, dice que él pretendía charlar con los periodistas y hacer una reflexión sobre los problemas del país. Por su acción, suponemos que él sólo sabe hablar a través de las armas de fuego.
Gente como Tirso Moreno son una amenaza para la sociedad nicaragüense porque en sus mentes todavía prevalece la guerra, a pesar de que la paz fue acordada hace 12 años, y creen que todo ha de ser solucionado por la fuerza o a balazos, como sucedía en este país antes de 1990.
Lo grave es que esa paranoia por la guerra la han difundido a través de radioemisoras y otros medios de comunicación, donde ellos suelen hablar con tonos amenazantes e insistir en un plan parecido para cada problema: tenemos tantos hombres armados y los vamos a sublevar.
Una muestra de las consecuencias visibles de esas arengas guerreras es el atentado contra LA PRENSA. Lo incalculable es cuántas personas han sido envenenadas o aterrorizadas por esos discursos frecuentes que sólo ven la solución en las balas, porque nunca aprendieron otra forma de expresión y son víctimas del fanatismo.
El secuestro en LA PRENSA nos ha hecho examinar una vez más el sentido de la libertad de prensa y la responsabilidad de los medios de comunicación. Informar con libertad es necesario para que ninguna autoridad actúe al margen de la ley y los ciudadanos ejerzan sus derechos, tengan o no poder.
Los medios tienen la responsabilidad de ser útiles a la sociedad en general y, sobre todo, evitar que grupos de poder o transgresores de la ley atenten contra el bienestar y seguridad de la población.
Nadie, por tanto, puede arrogarse el derecho de predicar violencia a través de un medio de comunicación, aunque haya libertad irrestricta de prensa en Nicaragua, porque atentaría contra el bienestar y seguridad de la población y haría peligrar el proyecto democrático del país que, entendemos, será la garantía de que todos los ciudadanos tengamos derechos y deberes iguales.
La acción terrorista de Moreno es un resultado de las amenazas contra ciertos medios de prensa, que difundía la radioemisora La Poderosa, más a través del programa “Fuego Cruzado”, cuyo nombre denota la mentalidad de sus conductores.
La Poderosa fue cerrada por el gobierno de forma ilegal hace semanas y, como ya hemos dicho, el problema no era el medio, sino quienes usaban el micrófono para difundir mentiras e incitar a la violencia; y sería lamentable que esas personas, o similares, sigan vociferando igual en otros medios. Moreno, quien calificó su acción como una campanada de alerta, indicativo de que fue premeditada, también dijo que tomó la decisión mientras escuchaba Radio Corporación.