Elmer Ramírez [email protected]
La Declaración de Derechos formulada por los representantes del buen pueblo de Virginia, fue aprobada por la Asamblea Constituyente el 12 de junio de 1776, con la que se declaraba a Estados Unidos independiente de Inglaterra.
Esta es considerada la más antigua de las Declaraciones Americanas de Derechos Humanos y de sus dieciséis artículos postulados que la conforman aparece por primera vez la soberanía popular, la división de poderes dentro de un Estado y el derecho a la resistencia.
El número doce de los postulados por otra parte dice textualmente: que la libertad de prensa es uno de los grandes baluartes de la libertad y no puede ser restringida jamás, a no ser por gobiernos despóticos (cita tomada de: Benito de Castro Cid. El Reconocimiento de los Derechos Humanos. Edit. Tecnos. Madrid. 1978).
En los Estados Unidos los medios de comunicación siempre ha tenido un papel preponderante y la defensa por la libertad de expresión, opinión y pensamiento, en síntesis libertad de prensa, ya es de todos conocidos.
Hay que recordar el caso del famoso “Watergate”, que llevó al presidente Richard Nixon a la renuncia, producto de las acuciosas e incisivas investigaciones periodísticas de dos connotados profesionales de medios escritos, después de haber demostrado las pruebas fehacientes del delito en que incurrió Nixon.
En Nicaragua el periodismo producto de su honra y reputación goza de buena salud, la información se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la libertad y de la prensa misma. Y se ha destacado dentro de otras cosas, en una lucha férrea y sin cuartel en contra del rompecabezas corrupción, conocido con el epíteto de “La Huaca”, en donde se ha demostrado hasta la saciedad pruebas, delitos y personajes del Gobierno del señor ex presidente de la República, Arnoldo Alemán Lacayo.
Desde luego, la respuesta no se ha hecho esperar por quienes responden al círculo corrupto de este señor y sin que cause sorpresa, diputados pretendían castigar al periodismo con un proyecto de ley, que en sus partes torales se pronunciaba por limitar tajantemente el trabajo de los medios de comunicación y de ser posible, llevarlos hasta la cárcel.
En la Primera Secretaría del Parlamento estuvo la Iniciativa Vladimir Pineda, la cual fue retirada el día lunes 14 de octubre, según palabras del mismo supuesto autor, quien pidió las disculpas pertinentes ante la presión de la Sociedad Civil, el periodismo y el pueblo mismo. De más está decir que no pudieron sostener la careta del cinismo, ni pudieron, ni podrán lesionar los derechos humanos de los profesionales del ramo en cuestión.
Honra pues y reputación para estos hombres y recordar el ejemplo extraordinario del doctor Pedro Joaquín Chamorro, quien siempre luchó por y para la libertad de Nicaragua.
El autor en Docente UNI.