Campaña Fe y Alegría en beneficio de la niñez

Idalia Lily Gutié[email protected]

Fe y Alegría es una organización sin fines de lucro dedicada a la atención en educación. Con sus programas de educación urbana y rural llega a los lugares más recónditos que la educación estatal o privada no lo hace. Es de sobra conocida la trayectoria y el rol social que en nuestro país realiza desde hace años. Muchos han escuchado de los colegios y escuelas que atienden en Estelí, Managua y zonas rurales de León y Chinandega.

Todos los años Fe y Alegría organiza un sorteo para reunir fondos y poder atender sus programas de educación.

Este año se ha divulgado una campaña publicitaria, donde en 30 segundos de televisión se expone al público la idea que para ya no tener niños en los semáforos, y para que estos mañana no se conviertan en delincuentes, es importante contribuir al proyecto social de dicha organización.

De este spot recuerdo lo impactante de ver a una persona con un cuchillo detrás de una ventana de un automóvil y una voz de locutor, que dice “tu vida no vale una moneda”, por supuesto, esto precedido por lo que los niños que están en los semáforos necesitan educación y que tu contribución ayudará para que esa realidad (de los niños pidiendo y de la persona con el cuchillo en el semáforo) pueda cambiar.

El anuncio de televisión por primera vez, además de sorprenderme mucho me invitó a reflexionar y a compartir algunos puntos con los directivos de Fe y Alegría, con la Agencia Publicitaria y con la opinión pública en general.

Relacionar pobreza en la niñez, con delincuencia en la adultez reafirma muchos estereotipos, como por ejemplo, que todos los pobres son delincuentes y que todos los delincuentes son pobres. Esto sumado a que un niño en riesgo social “niño de los semáforos” es un potencial infractor cuando sea adolescente, joven o adulto. Con estas dos ideas se está etiquetando a la niñez pobre como objeto de… u objeto para cometer delitos y se le está negando la oportunidad de que sea vista como personas sujetas de derechos.

No hay que olvidar la responsabilidad social que tienen los medios de comunicación, al transmitir mensajes. En Nicaragua, los medios de comunicación y sus periodistas tienen un grado de credibilidad muy alto, inclusive más alto que el de la Iglesia. Transmitir imágenes de niños pobres con jóvenes y adultos delincuentes son dos recursos que mezclados refuerzan enormemente los estereotipos y mitos que existen hacia los niños en situación de riesgo, es decir “niños de la calle”. Este anuncio podría estar disminuyendo la sensibilidad humana y reforzando la discriminación y xenofobia hacia los niños de la calle. Contrario supongo a la misión de Fe y Alegría, que debe ser fomentar valores que respeten la integridad y dignidad humana.

En términos morales y jurídicos, la agencia publicitaria debería ser muy cuidadosa con el artículo 67 del Código de la Niñez y la Adolescencia en cuanto al irrespeto de la dignidad de los chavalos que aparecen en dicha campaña. Al Ministerio de Gobernación como ente que le corresponde regular en esta materia a las agencias de publicidad y medios de comunicación. También llamo a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos como institución que le corresponde fiscalizar el cumplimiento, goce y disfrute de los derechos humanos; que se respete la dignidad e integridad de las personas también son derechos humanos.

Lo mejor sería suspender dicho anuncio y sustituirlo por otro que llame a la conciencia pública a contribuir con este grandioso proyecto social de educación que Fe y Alegría realiza, pero usando otro tipo de recursos, por ejemplo, que la Educación debe ser vista como una inversión en el desarrollo del ser humano y no como una limosna o un gasto.

Una campaña que afiance la teoría de que la educación es el pilar fundamental para el desarrollo y que invertir en ello es una responsabilidad social de todos, comenzando por el Estado, la familia y la comunidad.

Finalmente como comunicadora social, como persona comprometida con los derechos de la niñez y como ciudadana común y corriente invito a la reflexión para que ya no se siga revictimizando a la niñez y la adolescencia, y por el contrario se realicen esfuerzos positivos en la búsqueda de soluciones que contribuyan verdaderamente al desarrollo integral de este sector como presente y futuro del país.

La autora es consultora en comunicación y derechos humanos.  

Editorial
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