Las relaciones entre Taiwan y China

Yen Wan-ching

Desde su establecimiento, la República de China (Taiwan) ha experimentado tiempos de gloria junto con períodos de penuria. Ahora, cada reto ha sido superado, y se ha asegurado la integridad y el desarrollo de Taiwan. La elección presidencial de marzo de 2000 provocó el primer cambio de partido gobernante en la historia de la República de China e hizo realidad la promesa de la revolución democrática de Taiwan. Así, el país ha consolidado su democracia y ha asegurado un nuevo futuro para sus habitantes.

En lo que respecta a las relaciones con China, Taiwan se ha mostrado muy activo en dirigir la preocupación internacional hacia el asunto de la paz en el Estrecho de Taiwan. Desde que asumió su cargo, el presidente Chen Shui-bian se ha preocupado por hacer pública su postura: mientras que la República Popular China no tenga intención de usar la fuerza contra Taiwan, Taiwan tampoco tendrá intención de iniciar cambios en el status quo del Estrecho de Taiwan. El presidente Chen cree que tanto China como Taiwan deben respetar la libertad del pueblo de tomar su propia elección. Los dos lados también deben comprometerse en intercambios multifacéticos basados en los principios de reconciliación de buena voluntad, cooperación activa y paz duradera.

Durante más de dos años, Taiwan ha promovido de manera activa políticas conducentes a fomentar la buena voluntad y a liberalizar las relaciones entre Taiwan y China. La apertura de los “tres minienlaces” —transporte directo, servicios postales y comercio entre China y las islas de Kinmen y Matsu— es un buen ejemplo, como lo son las decisiones de Taiwan de expandir las funciones y el alcance de su centro de navegación y de promover la normalización de las relaciones económicas y comerciales bajo el principio de “liberalización dinámica con una dirección eficaz”. Otros dos pasos adicionales que se han adoptado en esta dirección ha sido permitir que las instituciones financieras locales abran oficinas en China y liberalizar de manera significativa la importación a Taiwan de productos chinos. Para facilitar los intercambios privados entre Taiwan y China, el gobierno ha llevado a cabo también diversas políticas pensando en la conveniencia de las personas de ambos lados, como por ejemplo abrir Taiwan a los turistas de la República Popular China y permitir que los periodistas chinos cubran noticias en Taiwan.

Sin embargo, Pekín ha optado por ignorar las propuestas amistosas de Taipei y todavía no ha ofrecido ninguna respuesta concreta. Al contrario, China acude a la propaganda brusca y a lanzar bravatas esforzándose en interferir en las elecciones democráticas de Taiwan. China también se ha tomado sus molestias para suprimir las actividades de Taiwan en la comunidad internacional, utilizando todos los medios posibles para bloquear la participación de Taiwan en la Organización Mundial de la Salud y en otros organismos internacionales de este tipo.

Enfrentados con la amenaza de la fuerza militar, creo firmemente que la democracia es el mejor idioma para el diálogo entre Taiwan y China, y que la paz en el Estrecho de Taiwan es una condición necesaria que no debe ser desafiada. Taiwan continuará adhiriéndose a la posición que ha defendido durante mucho tiempo y está deseoso de trabajar junto con la comunidad internacional y contribuir de manera importante a la consolidación de la comunidad democrática en Asia-Pacífico, a la promoción de la democracia en China, y a la salvaguarda de la estabilidad y la prosperidad regionales.

El autor es taiwanés, Vicesecretario general de la Fundación para los Intercambios a través del Estrecho.  

Editorial
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