Rafael Chamorro Mora, Presidente de la CCJ.

CCJ se enfrenta a intereses políticos

Mirna Velásquez Sevilla [email protected] De aprobarse algunas reformas promovidas por los ministros de Economía y el Sistema de Integración Económica Centroamericano (SIECA), en las normas que regulan los diferendos comerciales en Centroamérica, la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ) se situaría como una instancia con menos facultades para incidir en la solución de problemas comerciales en […]

Mirna Velásquez Sevilla [email protected]

De aprobarse algunas reformas promovidas por los ministros de Economía y el Sistema de Integración Económica Centroamericano (SIECA), en las normas que regulan los diferendos comerciales en Centroamérica, la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ) se situaría como una instancia con menos facultades para incidir en la solución de problemas comerciales en el área.

Según el magistrado y presidente de la CCJ, Rafael Chamorro Mora, con la aprobación de la reforma al denominado Protocolo de Tegucigalpa, tanto los ministros de Economía como el SIECA, resolverían los asuntos comerciales, dejando a la Corte prácticamente sin facultades. “Habría que ver si amerita mantener una Corte así o mejor la eliminan”, criticó.

Y es precisamente por esta razón por la cual los magistrados de la CCJ insisten en convocar a una conferencia donde participen los gobiernos y órganos del sistema de integración, para analizar y definir si se quiere o no una Corte Centroamericana que se encargue de la solución de conflictos.

Chamorro Mora considera que se debe “definir qué es lo que se quiere y cómo se quiere (de la CCJ). Se encaminan (los reformistas) más hacia una cooperación intergubernamental que a una integración y se maneja como que esto es lo mismo, y no es así”.

En este momento, la mayor debilidad que enfrenta dicha instancia es la falta de voluntad política de los gobiernos del área para mantener y respetar las resoluciones de la Corte, explica. “Ellos (los ministros de Economía del área) están haciendo reformas, porque no les han gustado las resoluciones dictadas. Si se van a reformar unas normas de la Corte, porque no les gustó a los ministros de Economía que no haya resuelto como ellos querían, es una debilidad para todo el sistema”, indicó.

Pero más allá de restar facultades, las reformas mencionadas podrían conducir a un caos. En el tratado de integración económica, se establecen ciertas normas comunes que deben aplicarse en todos los Estados y, según Chamorro, puede suceder que Nicaragua interprete estas normas de una manera y El Salvador, de otra. “A la hora de aplicar cada uno (de los países) pretende hacerlo como lo interpreta. Ahí está el papel de la CCJ, decir: no, ésta es la interpretación”.

Peor aún, indica Chamorro, caeríamos en lo que sucedió con el Mercado Común Centroamericano, en los años cincuenta y sesenta. “Cada uno de los países interpretaba a su manera, entonces El Salvador le detenía las importaciones de pollo a Nicaragua y ésta en represalia le detenía la cebolla. Esos conflictos venían a entorpecer ese mercado común”, afirmó.

CÓMO AFECTA ESTO EL TLC

Aunque no solamente las relaciones comerciales a través del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos se verían afectadas, el área se sitúa también en desventaja ante la globalización.

“Para poder enfrentar con mayor fuerza tenemos que unirnos, porque si vamos a enfrentar la globalización o el TLC como países individuales no somos nada ante esa economía global, en cambio si lo hacemos unidos, estamos hablando de que nos deben tomar en cuenta”, dijo Chamorro.

Centroamérica representa más de 35 millones de personas que se posesionan como potencial fuerte ante el mundo. En territorio, se habla de más de medio millón de kilómetros cuadrados, lo que implica riquezas naturales que abren las puertas para entrar en negociaciones comerciales.

“Ante la Globalización, la Corte debe jugar un papel que mantenga esa seguridad jurídica del sistema, de la unión de los países para poder enfrentar a esos otros países desarrollados y que no nos vean como cualquier cosa sino como una potencia”, expresó Chamorro.

DEBILIDADES

Otra de las debilidades que enfrenta la CCJ es la falta de integración de los demás países. Costa Rica, Guatemala y Panamá aún no forman parte, a pesar que están sometidos a la Corte en asuntos de integración, es decir deben acatar sus resoluciones.

Según Chamorro, Guatemala se perfila como el próximo país en formar parte de la integración, quedando aún pendientes Panamá y Costa Rica.

Se ven señales de una integración próxima, ya que en el caso de Guatemala, en dos debates se ha aprobado de manera unánime la necesidad de que el Congreso o la Asamblea legislativa confirmen la integración a la Corte.

“Falta un debate y con esto vemos que en cualquier momento se pudiera poner en agenda, ratifican el convenio de estatutos y se integran a la Corte. En el caso de Costa Rica, los magistrados de la CCJ han sostenido encuentros con la Corte Suprema de ese país buscando mecanismos para que se pueda hacer la integración”, manifestó.  

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