Ilusiones a medias

Douglas [email protected]

Cuando los agricultores piden subsidios o surgen problemas de mercado para los productos nicaragüenses, los funcionarios del gobierno suelen decir que el Estado sólo es un facilitador y eso le impide intervenir como protector.

Sin embargo, hechos recientes demuestran que el Estado tampoco funciona como facilitador en áreas primordiales para el impulso de los negocios privados, de los que depende el aumento de los ingresos económicos del país.

Es lo que sucede ahora con la sobreproducción de maíz. Fue buena la estrategia del Ministerio de Agricultura de repartir semillas con calidad a los agricultores, los que consiguieron aumentar los rendimientos hasta en 38 por ciento. Pero ha sido deficiente la función facilitadora del resto del Estado.

Salió la cosecha con un excedente de tres millones de quintales y el país carece de centros de almacenamiento, que permitan a los agricultores guardar el grano para venderlo a precios mejores en el momento adecuado.

Existe una empresa estatal con graneros, Enabás, pero es infuncional por falta de presupuesto, a pesar de que el sector agrícola ha sido el más importante de la economía nacional, al punto de considerarse que sin agricultores no hay comida.

Tampoco sirve aumentar la producción de maíz si faltan carreteras para sacarla de las zonas alejadas y en eso se percibe también la poca capacidad o voluntad facilitadora del Estado, porque este año sólo le ha dado mantenimiento al tres por ciento de una red vial de 19,500 kilómetros, según informes del Ministerio de Transporte e Infraestructura.

Cuando faltan esos servicios del Estado, los agricultores optan por deshacerse lo más pronto de sus granos, para ganar un poco de dinero y evitar que se les pudran, porque su capital es limitado. Los que al final ganan más son los comerciantes que compran barato, almacenan en los mercados y luego revenden cuando baja la oferta.

Vender el maíz a un precio inferior al costo, es un desestímulo para cualquier agricultor y con razón se puede volver apático, porque su esfuerzo productivo se desvanece ante la falta de los servicios elementales para entrar al mercado con buen pie.

Para que la economía del país florezca es preciso, además de acorralar la corrupción, mejorar la eficiencia de las instituciones públicas. La lucha contra la corrupción ha permitido que los inversionistas vean este país con más confianza, pero hace falta que sea más productivo en todos los ámbitos, incluido el de la burocracia estatal, para que los negocios peguen y dejemos de vivir ilusiones a medias.

La falta de previsión en el Estado, para transportar y almacenar una cosecha extraordinaria de maíz, es un hecho que nos deja la impresión que el gobierno es como un equipo donde cada quien juega a su manera, sin criterios unánimes sobre las metas que persiguen.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí