En letra pequeña

Fabián [email protected]

AL RESCATE

La puesta en escena de la obra que protagonizan Daniel Ortega y el cardenal Obando sirve, entre otras cosas, como salvavidas para Arnoldo Alemán. Es el amigo de pacto y el mentor religioso, haciendo señas, bulla y llegando hasta el ridículo, para distraer la atención que hasta ahora existía sobre un hombre que estaría a punto de entrar en la cárcel.

DANDO Y DANDO

En este nuevo pacto ya se sabe que da Daniel Ortega al cardenal Obando: el rescate de Roberto Rivas. Lo que no sabemos aún es lo que tendrá que pagar el cardenal Obando. Porque en estos asuntos nada es gratis. ¿Matar la víbora? ¿Hacerse de la vista gorda en las próximas elecciones? ¿Cuál es la moneda política con la que paga la iglesia? Esta incógnita está pronto a despejarse.

VIEJOS TIEMPOS

Y para enrostrarnos que los viejos tiempos nunca se fueron, ahí salió Roberto Rivas y resto de leales, a celebrar en ruidosa pachanga, con nuestro dinero, la reelección del protegido de la iglesia en el Consejo Supremo Electoral. Si quedara un poco de vergüenza, en vez de celebrar este señor debería estar escondido o pidiendo perdón, al menos.

TRUQUEROS

Para liberar a Rivas los magistrados del Consejo Supremo han firmado ahora un acta que autoriza a Rivas hacer una donación ¡increíble! de hace dos años. La pregunta es: ¿quién autoriza a los magistrados a autorizar donaciones para iglesias? Yo creo que en vez de estar exonerando a uno, lo que se debería hacer es enjuiciar a siete.

CAFÉ MILLONARIO

Hombré, ¿y qué café es el que producen las fincas del doctor Alemán? Cuando todos los caficultores pegan el grito al cielo porque más que ganancias tienen pérdidas, y más aún en las fincas de El Crucero donde se produce café en menor cantidad y calidad, aparece el doctor Alemán diciendo que el dinero de las cuentas congeladas proviene de las cosechas de café. ¿No hay tal crisis cafetalera pues?

COIMAS DE TRANSPORTISTAS

Hay algo que no entiendo en esto de la ruta 155. Mientras pagaron su coima a quienes manejan el monopolio del transporte urbano en Nicaragua todo estuvo bien. Apenas decidieron legalizarse y dejar de pagar, salen los del monopolio diciendo que no pueden circular, que les roba pasajeros y… O sea, la solución es que les vuelvan a pagar coimas. ¡Qué paisito, Dios mío!  

Editorial
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