- Peloteros juegan para el futuro
Wilder Pérez [email protected]
De los 25 peloteros de la Preselección Nacional de béisbol únicamente seis tienen nivel de estudios superiores. Si ésta fuera una muestra del total de la liga, significaría que no habría tres de ellos en ninguna la línea ofensiva de cada equipo de Primera División.
En otras palabras, sólo el 24 por ciento de los mejores beisbolistas de Nicaragua han pasado por las aulas de la universidad, y no necesariamente graduados. De los universitarios de la Preselección, dos egresaron pero aún no se gradúan, otro debió pasar de estudiar diario a cursos sabatinos, uno más llega “salteado”, otro parece no tener muchos problemas y un último, según sus colegas, carga el apodo de “master en primer año”.
Desde luego, no es tan sencillo. Según los tres consultados, llevar esta doble vida exige mucho sacrificio, especialmente en cuanto a desvelos. Pero coinciden en que es cuestión de decisión.
“No es nada fácil, desde que empecé a jugar comencé a complicarme en mis ideas, las emociones giraban de un lado y otro, me sentí confuso porque no sabía qué elegir”, explica Eduardo Romero, el único egresado.
COORDINAR EL TIEMPO
Una vez que las ideas están claras, viene la etapa que todos los decididos deben pasar: coordinar el tiempo. Según Romero, la forma de sobresalir fue dividir bien su tiempo y desvelarse.
En el caso de Erick Morales fue diferente. Se arregló con las autoridades de la Universidad Nacional de Ingeniería para estudiar en un turno de su conveniencia y fallar a clases de vez en cuando. Aún así, considera que hay que tener dedicación.
Lo mismo asegura Jorge Luis Avellán, y éste hizo lo contrario que Morales. Acomodó las clases a su deporte. “Perdí un año y ahora estudio los sábados, el asunto es de planificación, al principio tuve un error de planificación”.
Ellos no se consideran un ejemplo para sus colegas beisbolistas, pero sí son capaces de aconsejar a los jóvenes peloteros de que aprovechen su juventud para hacer deporte y estudiar a la vez, ya que todo está en tener firmeza en la decisión y en simplificar el tiempo.
Los tres preseleccionados ya pasaron por esa etapa y aunque fue difícil en los primeros años, lo hicieron porque siempre estuvieron claros de que no siempre jugarían béisbol y quizá sus inclinaciones no eran propiamente de sobrevivir de lo que ganaran en el béisbol.
CUESTION DE DINERO
Enrique Salgado, uno de los peloteros que no siguió estudiando después de la escuela, justifica que decidió dedicarse al béisbol y olvidarse de los estudios por asuntos económicos.
“Es bueno para un futuro, pero por ahora de esto vivimos, nos pagan bien cuando somos peloteros clase A, si no tenés dinero no podés pagar tus estudios”, asegura Salgado.
Dice que no ganaría igual en otro lado y después piensa montar un negocio. “Sé que el béisbol no es eterno pero la cosa está difícil”, sugiere, “si hubiera visto que no tenía futuro no me hubiera arriesgado, tal vez no fue la mejor opción, pero ayudo a mi familia”, añade.
En eso está de acuerdo su colega Eduardo Romero. “A veces es cuestión de oportunidades, gracias a Dios a mí me pagó mis estudios mi abuela, tuve esa oportunidad”, puntualiza.