Situación angustiante

Freddy Potoy [email protected]

Qué situación más triste para Nicaragua. Una vez más se demuestra que la miel del poder convierte a las estructuras del Estado en cueva de delincuentes. Cuando creíamos que por fin se iba a dar el paso limpiamente para castigar a los corruptos y salvar el honor del país, ideay, resulta que quienes acusan y se rasgan las vestiduras también se lucraron de millones de dólares que salieron de las arcas de la Hacienda Pública.

Esta situación es difícil. Sumemos más elementos: Un país con una economía débil, el presidente de la Asamblea Nacional Arnoldo Alemán acusado de participar junto con su familia y sus amigos en el robo de 100 millones de dólares, un Parlamento secuestrado por corruptos, el presidente de la República Enrique Bolaños que se ha erigido en el paladín de la justicia, sale salpicado de cuestionamientos lógicos por parte de los corruptos, y además, no tuvo el decoro de renunciar a su pensión vitalicia ni devolver lo que ha recibido en calidad de ex vicepresidente.

El FSLN sacando provecho de esta desgracia que han generado los liberales arnoldistas y los bolañistas, un Poder Electoral sacudido por la corrupción, un Poder Judicial perforado por los mandatos políticos y la corrupción a todos sus niveles.

También tenemos una jerarquía de la Iglesia Católica que ha aumentado su capacidad como caja de resonancia de la política propia del ex presidente Arnoldo Alemán. La Iglesia pide diálogo. ¿Para qué? El tema de la corrupción no admite diálogo, sino, pues mejor saquen a todos los delincuentes presos en las celdas de la Policía y el Sistema Penitenciario Nacional.

La Contraloría General de la República y la Fiscalía General se han convertido en el pararrayo de los actos de corrupción de la administración pasada. También es un bastión político de Arnoldo Alemán y Daniel Ortega.

La institucionalidad en Nicaragua se rompió desde que Daniel Ortega y Arnoldo Alemán se repartieron los poderes y lo dejaron amarrado con el pacto libero-sandinista.

Además, la falta de empleo, la crítica situación de la salud pública, y en general, la poca iniciativa por impulsar políticas de beneficio social, no hacen más que causar desesperanza a la nación.

Quienes tienen el poder y las leyes en sus manos deben resolver esto de una vez cueste lo que cueste. Los nicaragüenses no pueden seguir viviendo una situación angustiante. Con los espectáculos circenses no se compra la alimentación, ni se pagan los servicios de agua, luz y teléfono, ni se mantienen los estudios de primaria, secundaria y universidad.

Si más corruptos deben ser enjuiciados, pues que sea ya, que se les embarguen sus bienes en cantidades suficientes, que se les congelen las cuentas bancarias y que finalmente purguen una pena, pero esto se debe resolver cuanto antes.

En el editorial de LA PRENSA del lunes pasado, se plantean algunas opciones de salidas viables y eficaces. Creo que hay que apuntar en el sentido más indicado hacia la solución de los problemas: desaforar a Alemán y demás diputados acusados de corrupción.  

Editorial
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