Carol MunguíaCORRESPONSAL/[email protected]
Ni las tribulaciones, el hambre o el desempleo pueden apagar la devoción que todo Occidente tributa a la Virgen Purísima, en el misterio de su Asunción al cielo.
La víspera que desde hace media década se celebra en occidente con la fiesta de la gritería se prepara con gran fervor en centenares de hogares del campo y la ciudad.
“Este año la voy a gritar a ruego por mi situación económica en rogativa a tantos hogares sin empleo”, declaró doña Maura Altamirano, originaria de la comarca San Isidro, ubicada cerca de las faldas del Volcán San Cristóbal.
En la ciudad no hay mucha diferencia. En el barrio El Calvario doña Candelaria López indicó que “únicamente la pondré en vela porque es la que me protege de mis enfermedades”, afirmó.
Una oración por la paz de Nicaragua se reflejará en numerosos altares. Los devotos cambiaron la entrega de gofios, caramelos o golosinas por productos de primera necesidad, con lo cual se deja sentir la caridad hacia los sectores más vulnerables de la sociedad.
INVOCACIÓN CENTROAMERICANA
En cienes de países de toda la Tierra se tiene como protectora a la Virgen María, bajo diversas advocaciones.
En Costa Rica, por ejemplo, se venera a Nuestra Señora de los Ángeles; en Honduras a Nuestra Señora de Suyapa, para citar ejemplos de nuestros vecinos más próximos. Sin embargo en Nicaragua exclusivamente se rinde homenaje a la Purísima con la fiesta de la Gritería que atrae al turismo internacional y cientos de compatriotas regresan en agosto y diciembre para honrar el dogma católico que se refiere al misterio de la Inmaculada Concepción de María.