Jorge Salaverry*
Ver para creer: los liberales en la Asamblea Nacional tratando de igualar en populismo a los sandinistas. El proyecto de ley de ampliación de la base tributaria les dio esa oportunidad. Los sandinistas presentaron una propuesta de modificación a la misma y los liberales la apoyaron entusiastamente. Juntos —liberales y sandinistas— emitieron un dictamen el jueves pasado en el que dicen que “la Comisión de Asuntos Económicos consiente (sic) de la difícil situación económica que enfrentan la mayoría de los nicaragüenses decidió desgravar todos los productos considerados como productos de la canasta básica y de esta manera garantizar al menos el consumo de estos productos para la población más empobrecida”.
¡Bravo por los legisladores! ¿Acaso una de sus funciones no es la de defender los intereses de los más pobres desde la Asamblea Nacional? Y eso, justamente, es lo que se supone que están haciendo. Pero, ¿en verdad los están ayudando como ellos dicen? Es obvio que no, porque el desgravar totalmente los 54 productos de la canasta básica significa que el gobierno no podrá alcanzar la meta de aumentar los ingresos fiscales en 450 millones de córdobas, y hace que se vaya por un tubo la posibilidad de que Nicaragua llegue a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, lo cual, a su vez, pone en riesgo la posibilidad de que el país reciba 100 millones de dólares de ese organismo financiero, más otros recursos que dependen de la firma de ese acuerdo.
“Cóbrenle a los ricos”, dijo la semana pasada el diputado Daniel Ortega en uno de sus típicos desplantes populistas. Su posición es comprensible, pero, ¿y la de los liberales? ¿Es que de repente se volvieron sandinistas? No, pero sí más antibolañistas. El presidente Enrique Bolaños ha urgido la aprobación de la ley para el 15 del presente mes a más tardar, y conociendo muy bien los liberales las dificultades que le acarrearía al gobierno la falta de un acuerdo con el FMI, parecen dispuestos a que no se logre.
Las medidas populistas siempre tienen eco, pero también tienen consecuencias. En el instante en que son aprobadas son aplaudidas con fruición por el grupo supuestamente beneficiado, aunque al final de cuentas éste puede resultar más perjudicado que favorecido. Ese sería el caso si los liberales y los sandinistas continúan oponiéndose al paso de esa ley. Y no sólo los más pobres se verían afectados negativamente, sino toda la ciudadanía, porque al no lograr un acuerdo con el FMI, Nicaragua queda, nos guste o no, marginada de toda posibilidad de recibir ayuda financiera e inversiones.
La lucha misma en contra de la corrupción que el presidente Bolaños está librando con el apoyo de la vasta mayoría del pueblo se vería seriamente afectada si esa ley no es aprobada. Y ellos lo saben. Pero ésa es una guerra que no se puede perder porque impediría la concreción de una de las condiciones básicas y necesarias para lograr el despegue económico del país.
No hay duda de que la ley de reforma tributaria propuesta no es la octava maravilla del mundo, y que se requiere de una ley tributaria más amplia y completa que podría elaborarse y aprobarse el próximo año, pero, por de pronto, la ley propuesta debe ser aprobada. Pongámoslo de esta manera: el beneficio que producirá en el corto plazo es muy superior al daño que se derivará de ella.
Y desde ya espero que cuando en el futuro próximo se elabore una ley tributaria completa, no prive la mentalidad populista de “cóbrenle a los ricos” que siempre va acompañada de altas tasas impositivas que ahuyentan la inversión. Aprendamos de los países exitosos como Irlanda, que abandonó el populismo y bajó sus impuestos, logrando con ello atraer a muchos “ricos” dispuestos a invertir su dinero en ese pequeño país. Como era de esperarse, los ingresos fiscales de Irlanda se han visto aumentados considerablemente como consecuencia de que han dejado que los “ricos” produzcan, y, lo que es más importante, la gente ha mejorado su condición de vida porque pudo emplearse. Fijémonos bien que no se trata de que los ricos no paguen. Ellos deben pagar y pagan, pero es la multiplicad de inversiones productivas la que al final de cuentas aumenta la recaudación fiscal.
Por el momento, liberales y sandinistas están todavía a tiempo de abandonar sus actitudes populistas y de aprobar la ley de reforma tributaria cuando este próximo miércoles sea sometida al plenario de la Asamblea Nacional.
* El autor es miembro del Consejo Editorial de La Prensa y catedrático de la Universidad Thomas More.
[email protected]