En busca de la ruta correcta y eficaz

El destape de otra guaca de corrupción en la que aparecen más de 250 personas a quienes beneficiaba el ex presidente Arnoldo Alemán con “complementos” de salario y regalías en dólares, lo cual había sido ampliamente denunciado anteriormente, no cambia la situación creada por la actual Junta Directiva de la Asamblea Nacional, que está obstruyendo la justicia al negarse a tramitar el desafuero de Alemán e impedir que éste sea procesado por la acusación de fraude en el caso del desaparecido Canal 6 estatal de televisión, y la de malversación de caudales públicos y lavado de dinero hasta por cien millones de dólares, que la Procuraduría presentó el miércoles pasado en los juzgados.

Como tampoco modifica esta situación, la amenaza de los agentes de Arnoldo Alemán en la Contraloría y la Fiscalía General de la República, que para amedrentar al Presidente Bolaños y tratar de obligarlo a desistir de la lucha contra la corrupción, amenazan con destituirlo como consecuencia de los delitos de los que se acusa al gobernante anterior.

El problema verdadero es que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional —integrada por cinco arnoldistas, un Camino Cristiano y un sandinista—, no quiere tramitar el desafuero de Alemán y varios diputados acusados de corrupción que se amparan en la inmunidad, y mientras esta situación persista nada se puede hacer para que ellos puedan ser juzgados como es debido.

Ésta es una situación que degrada a la justicia y avergüenza a la sociedad nicaragüense, y debe ser resuelta cuanto antes, de conformidad con la ley. Al respecto en diversos círculos se barajan y sugieren posibles soluciones, una de las cuales sería que el Presidente de la República ponga en vigor el estado de emergencia, y que en las 72 horas de que dispone antes de presentar el decreto a la Asamblea Nacional para que lo apruebe o rechace, suspenda la inmunidad de Alemán y demás acusados que son inmunes y logre un acuerdo con los directivos parlamentarios liberales para que cumplan la ley y no sigan obstruyendo la justicia.

El Presidente de la República está facultado constitucionalmente para hacer eso y por lo tanto no rompería la institucionalidad del país. Más bien restablecería la integridad y la dignidad institucional que fue alterada por el pacto libero-sandinista que impuso a Arnoldo Alemán como diputado y presidente de la Asamblea Nacional sin haber sido electo popularmente, como lo exige la Constitución en sus artículos 2 y 132. Sin embargo, esta probable salida del estado de emergencia ha sido descartada, porque según algunos constitucionalistas el Presidente de la República no puede suspender la inmunidad de nadie y porque el país podría precipitarse en una verdadera crisis de gobernabilidad.

La otra salida probable es conseguir los votos necesarios para crear una nueva mayoría parlamentaria, que exigiría a la Junta Directiva tramitar de inmediato el desafuero de Alemán y los otros diputados acusados. Y si los actuales directivos continúan negándose a cumplir la ley de inmunidad, la nueva mayoría parlamentaria se autoconvocaría para elegir una nueva Junta Directiva, para tramitar el desafuero de los acusados, e inclusive para sustituir a los agentes de Alemán en la Contraloría y la Fiscalía con personas independientes que puedan cumplir honestamente sus atribuciones constitucionales y legales.

Una vez que la nueva mayoría parlamentaria adoptase esas decisiones que son imperiosamente necesarias, el Poder Ejecutivo reconocería a la nueva Junta Directiva de la Asamblea Nacional electa por la mayoría del Plenario, que es al que le corresponde ejercer la soberanía nacional, y le entregaría a ella el financiamiento presupuestario para pagar los sueldos de los diputados y cubrir los gastos operativos del Poder Legislativo.

Además, los gobiernos amigos de Nicaragua que han ayudado en las investigaciones sobre el descomunal saqueo del erario nicaragüense, podrían en algunos casos prestar una colaboración que sea más efectiva todavía.

De manera que la clave es conseguir el o los diputados que hacen falta para formar la nueva mayoría. Al respecto nos resistimos a creer que entre los diputados que han apoyado hasta ahora a Alemán no haya ni uno con honor, vergüenza y valor cívico para romper con el arnoldismo y responderle a Nicaragua.  

Editorial
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