Migdonio Blandón [email protected]
En determinados círculos se critica acremente al señor presidente de la República porque a la altura del primer semestre de su gobierno no se ha realizado la mayor parte de sus promesas de campaña, priorizando su tiempo a la investigación de múltiples casos de corrupción y al saneamiento de la justicia, que conlleva a mejorar el ambiente restaurando valores, para así salir de la crítica situación en que desde los Somoza al presente ha venido hundiéndose el país.
Tal corrupción en todo concepto fue traída al máximo con la destrucción casi total, más que de la economía y fuentes de producción, por la tergiversación de valores que con la erradicación de la fe cristiana heredada de nuestros ancestros afectó a distintas clases de la sociedad en la década de los 80, la que al contaminarse sectores políticos, a pesar del esfuerzo por evitarlo de parte de la población no contaminada, como siempre dicho mal se ha tolerado, ha seguido expandiéndose.
Por lo que quienes viendo que tal situación, que de cierta manera tiene maniatado y en grave descrédito al país no permitiéndole arrancar y menos salir del subdesarrollo y la pobreza, creemos que es imprescindible que se investigue y se someta a juicio a los que se les compruebe haber caído en tales delitos, considerando que mientras se siga permitiendo la impunidad, ha de ser punto menos que imposible cosechar o construir algo positivo.
Para sembrar un predio de algo que bien hecho debe ser productivo, si se ha sabido adecuadamente escoger la semilla, sobre todo si el terreno ha sido descuidado y habido mucho desorden, lo primero que regularmente hay que hacer es limpiar toda la maleza y prepararlo con esmero, eliminando y controlando debidamente las perjudiciales alimañas, para evitar que por su tolerancia se pierda el trabajo emprendido y la cosecha esperada.
Lo mismo pasa al tratar de reconstruir un edificio con elementos de mala calidad, que en determinado tiempo le llevaron a la ruina. Por bueno que sea el responsable de llevar adelante dicha tarea, sin una limpieza total del local y la adecuada preparación de lo indispensable, es difícil si no inalcanzable que con algo de éxito pueda lograrse. Para ello es necesario hacer cambios radicales y con el debido orden, utilizar al máximo los medios disponibles.
Está sobreentendido que no debe ser cambiar por cambiar, sino para mejorar en todo lo posible principiando dicho proceso dentro del fuero interno de cada quien, con tendencia a expandirlo positivamente desde el epicentro de su órbita hasta alcanzar la mejoría de su ambiente, que al ser absorbido por otros de círculo en círculo puede seguir proliferándose para beneficio de la sociedad en general hasta lograr el éxito que se ha querido alcanzar.
Por regalo de Dios tenemos el país que en el centro o corazón del continente tiene en proporción la mayor riqueza potencial de América y… ¿por qué no decirlo? un extenso y bello territorio con una mínima población, por idiosincrasia en su gran mayoría generosa y hospitalaria; y que al ser restaurados parte de los valores perdidos y saneado el ambiente, no necesita más que prepararse debidamente para darle a Nicaragua la brillantez de su grandeza, que ha sido el sueño de Darío, de nuestros próceres y los que verdaderamente la queremos.
El autor es miembro de Eduquemos.