Es necesario mantener los incentivos al turismo

Alfredo C. Gutiérrez Izquierdo

El experto en turismo de la U Universidad de Harvard, Chriss Itmann, asegura que Nicaragua posee todos los recursos de Centro América en un solo país. No solo, dejó entrever que el potencial turístico es aún mayor para los “nicas”, pues además contamos con el calor humano de nuestros conciudadanos.

Es evidente que la propaganda negativa que alrededor del planeta se nos hizo desde el año 1978 hasta 1990, y que nos ganamos por nuestro belicismo, indistintamente de si bien fundamentado o no, aún hoy mantiene a la industria turística nacional en jaque mate.

Hay tres factores para reducir los efectos de dicha imagen e incrementar sustancialmente el crecimiento del turismo: Promoción de nuestro país como destino turístico internacional; mantener los incentivos que generan interés de inversión y negocio en nacionales y extranjeros; y la firme decisión de apostarle al turismo como solución a nuestros problemas económicos.

Para la promoción es importante establecer que no vendemos un producto único sin competencia, muy por el contrario, a pocos kilómetros al Sur de nuestra ciudad capital se erige un mundialmente reconocido destino turístico ecológico y de playa, Costa Rica. Al Este, a otras tantas millas náuticas de nuestro territorio, resplandecen Cuba, Jamaica y República Dominicana; y finalmente, al Norte nos encontramos con todo un poder en la industria, México. Ninguno de ellos poseen la envergadura de infraestructura turística que actualmente tienen por inercia. No, esas ofertas turísticas pasaron por un amplio y millonario proceso de promoción, penetrando en los principales mercados emisores de turismo con publicidad efectiva. Actualmente algunas de dichas economías destinan así su inversión en promoción (Dólares): Panamá, veintisiete millones; Costa Rica, diez millones y medio; Honduras, tres millones y medio; Guatemala, quince millones; México, ochenta millones.

Por el otro lado, todos ellos sustentan y planifican tal desarrollo en un pilar básico, incentivos tributarios. Todas estas naciones han enamorado a los capitales no solo con el poder de sus riquezas turísticas, sino premiando tributariamente a las personas naturales y jurídicas que invierten sus capitales en el desarrollo de infraestructura turística nueva y moderna.

En un tercero y no menos importante factor, está la firme decisión de los gobiernos de dichas naciones de apostarle hasta el final al turismo. Creo que las intenciones de nuestro gobierno se acercan a este último factor. Sin embargo, la excelente intencionalidad en esa dirección se desvanece en el momento que el presupuesto de promoción es ínfimo, menos de Tres millones de USD, y cuando pende la amenaza de eliminación de la ley de incentivos turísticos.

La suspensión de la mencionada ley no solo estancará el crecimiento en infraestructura y oferta turística, sino que generará grandes dudas entre los inversionistas, quienes dudarán de la seriedad de nuestro país en materia de inversión. Adicionalmente, más de alguno de nuestros vecinos se aprovechará para no solo desacreditarnos, sino que para sacar ventaja a favor de sus naciones. Recordemos que lo de la integración regional, más que una motivación propia de nuestras naciones, es una condición de la comunidad extrarregional.

La coyuntura financiera en que quedó el Estado de Nicaragua al ser recibida por la administración Bolaños fue en definitiva caótica. La nación requiere del sacrificio de todos. En esta senda, sin embargo, hay que ser muy cuidadoso. La ley al turismo no es perfecta, pero fue aprobada con cero abstención y cero votos en contra. Es necesario un intenso proceso de negociación del Estado con las sectores económicos involucrados con la ley, para realizar cambios en la misma.

Cualquier cambio que de consenso se determine, no debe en ningún momento afectar nuestra credibilidad como nación seria. A pesar de nuestras enormes riquezas turísticas, éstas permanecerán reposando inexplotadas y no serán factor de desarrollo económico-social sino facilitamos y mantenemos una buena ley de inversión turística, una fuerte inversión en promoción internacional que al menos se posicione en medio de las cifras invertidas por nuestros vecinos centroamericanos y una firme determinación gubernamental en pro del turismo.

El autor es ex Presidente de la Asociación Nicaragüense de Agencias de Viajes y Turismo.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí