Magdalena de Rodríguez
Doña Violeta de Chamorro (abril 1990-enero 1997), fue una presidenta sin partido, cuando desde los inicios de su gobierno dio la espalda a la UNO, alianza de catorce partidos que la llevó al poder. Pero el caso actual es otro, provocado en el seno del Partido Liberal Constitucionalista, por los diferendos entre los leales al presidente Enrique Bolaños, empeñados en la lucha y denuncia contra la corrupción y los afines al ex presidente Arnoldo Alemán, opuestos a las pesquisas que la Procuraduría de Justicia está haciendo sobre los torrenciales actos de corrupción practicados por casi todos los miembros del gobierno anterior.
Cuando el primer magistrado de la nación se ha visto involucrado en supuestas situaciones delictivas evidentes para el buen juicio del pueblo nicaragüense, es locura política de ese grupo de partidarios liberales cerrar filas alrededor de un ex presidente acusado reiteradas veces de corrupto. Es insensatez declarar al gobierno sin partido. ¿Será que en el fondo estos liberales —pocos ciertamente los pensantes— saben que no fue el Partido Liberal quien ganó las elecciones del 4 de noviembre?
Cuando se observan las cosas desapasionadamente, desde la llanura, resulta claro que fue la personalidad de Enrique Bolaños el factor decisivo en el triunfo electoral del PLC, durante el período electoral del PLC, estaba viviendo un mal momento político. El descontento de los mismos liberales era patente y esa situación tuvo que ser analizada y tomada en cuenta por los directivos del partido, la cual sumada a la actividad del ingeniero Bolaños cabildeando por su causa entre los convencionales liberales, inclinó las voluntades hacia su candidatura.
El liberalismo trabajó mal durante la campaña. Parecía que hacían lo posible por no ganar las elecciones. Hasta bien entrada la contienda empezó a subir don Enrique en la preferencia de la población según las encuestas. Se podría decir sin temor de error que la entrada de la organización de los “amigos de Enrique Bolaños” a la campaña definió el triunfo electoral. La auto-exclusión del presidente Alemán en los actos de campaña fue también un factor determinante en la presencia masiva de la población liberal no adepta al régimen Alemán y del electorado no liberal, en indudable mayoría.
Ahora algunos liberales de cúpula partidaria renuncian al gobierno que es el poder. Prefieren la mala, teniendo la buena en casa. Allá ellos que dirán malhaya cuando ésta vaya lejos.
Estas señales que los avatares políticos están dando a los partidos en la llanura deben ser aprovechadas por todos los políticos honestos de este país. Es la hora de la unión y de la reconstrucción de tantas y tantas ideologías dispersas.
Unámonos, formemos una gran alianza nacional que restituya y salve los valores dormidos: conservadores, social cristianos, liberales, unionistas centroamericanos, otros y otros, es hora de relevo y como honestos y con afán patriótico podemos ser aliados naturales del gobierno nacional.
La autora es ex diputada de la Asamblea Nacional