Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/[email protected]
La muerte es un hecho inaceptable para la familia del joven periodista Alejandro Velásquez Baltodano, quien falleció a manos del ahora declarado culpable de homicidio doloso, Emilio Ramón Castrillo Vallejos, de 20 años, el pasado 16 de diciembre de 2001, pero la sentencia dada por el jurado de conciencia tranquilizó un poco el dolor que dejó su trágica partida.
Durante siete horas se deliberó este caso en el Juzgado de Distrito de Diriamba, hasta que a las 10 de la noche se dio el veredicto, ante la presencia de decenas de amigos de Velásquez, quienes llegaron con pancartas solicitando justicia y la pena máxima para el culpable.
FISCALÍA LIMPIA SU IMAGEN
La doctora Vanessa Cordero, Fiscal Departamental, fue enérgica al demostrar con hechos al jurado la buena reputación que labró este joven de 22 años, durante su corta existencia, tras las interrogantes que suscitaron los hechos, luego de verse involucrado un grupo de personas con antecedentes delictivos, según lo confirmó la Policía en su momento.
Esto fue reforzado por el abogado acusador Mario Mendieta, quien resaltó la trayectoria del joven periodista como candidato a diputado por el FSLN en las pasadas elecciones, como miembro del jurado de 2001, por su valioso trabajo en la televisión local con su programa Buena Onda, y como funcionario de la Alcaldía de Diriamba.
FAMILIA ABRIRÁ OTRAS CAUSAS
Don Alejandro Velásquez, padre del fallecido, manifestó estar satisfecho por los resultados del jurado al declarar culpable al reo, y sobre todo porque “la imagen de mi hijo se limpió”, dijo, al referir que a Alejandro “lo habían confundido como miembro de una pandilla de Diriamba”.
No obstante, señaló que seguirá adelante con el caso que le arrebató la vida a su hijo; dado que para él aún no termina desde el momento que hubo participación de 9 personas más, y a su criterio encubrieron al homicida y cambiaron las versiones con tal fin.
Señaló que la noche de los hechos Alejandro andaba con sus primos, conocidos como “Los Mascotas” y dos mujeres, todos amigos del homicida, el que habita en Managua en el Barrio Tierra Prometida, pero frecuentaba la casa de éstos.
Por lo tanto, dijo Velásquez, el resto también debe ser investigado a fondo, en vista que además de la estocada con arma blanca que recibió debajo de la tetilla derecha, el periodista fue víctima de golpes en todo el cuerpo, que le causaron fractura en un brazo y excoriaciones en su rostro.
El hecho también registró el robo de más de 3,000 córdobas que andaba en su bolsillo, dinero que fue recogido entre sus hermanos para comprar un televisor como regalo de Navidad para su madre, según lo expuesto ante el jurado.