Hugo Berríos Sá[email protected]
El Presidente Bolaños recibió un Estado muy mal administrado, cuyos recursos fueron malversados por funcionarios de la administración anterior, lo que ha resultado en una lluvia de acusaciones de defraudación al Estado en contra de éstos, que involucran también, al mismo ex presidente Alemán.
Es obvio para el pueblo nicaragüense que el enriquecimiento acelerado de Arnoldo Alemán y de sus más cercanos “amigos” y ex funcionarios, durante estos últimos cinco años, procede de este saqueo desmedido al erario público y es obvio, también que el Dr. Alemán se ha refugiado en la inmunidad que le brinda su condición de diputado para no enfrentar a los Tribunales de Justicia y así poder defenderse de estas acusaciones porque “el que no las debe no las teme”, Pero con su actitud ha demostrado todo lo contrario.
Todo parece indicar que el ex presidente Alemán se siente ya, atrapado, por toda esta lluvia de acusaciones y además, desgastado moralmente, por el repudio que le tiene el pueblo nicaragüense debido al usufructo y derroche que hizo de los recursos del Estado a costas de la pobreza y miseria de este mismo pueblo. Por otro lado, políticamente, se muestra muy debilitado e inseguro ya el liberalismo le ha retirado su apoyo no pudiendo escudarse, ya más, detrás del PLC y además, el grupo de amigos “liberales” y de diputados que lo han apoyado y defendido, hasta el momento, se reduce cada día más debido a que o han huido del país o están en la cárcel o se han convencido de que ya es muy difícil seguir defendiendo lo indefendible y que al lado del Dr. Alemán ya no tienen ningún futuro político. Es lógico pensar, entonces, que Alemán está desesperado y que se está quedando solo.
Por lo tanto, yo no creo que el exabrupto producido por un diputado sandinista, hace días, pidiendo declarar al Presidente Bolaños “incapacitado” para gobernar, sea producto de una “locurita” repentina de este diputado sino que más bien, dada la circunstancias, de una medida desesperada y de último recurso, de aquel o de aquellos que se sienten atrapados, para amenazar al Presidente Bolaños con la clara intención de que a éste le agarre “canillera” y se siente a negociar, con ellos, el cese de las investigaciones sobre la corrupción en la administración Alemán.
Ciertamente, es sólo una amenaza y no pasará de ser una amenaza nada más, y eso lo saben los mismos que la han maquinado, ya que los diputados de la Asamblea Nacional, excepto por unos cuantos pocos, no van a embarcarse en una empresa tan descabellada y autodestructiva como ilegítima y, además, repudiada por todo el pueblo nicaragüense —incluyendo al pueblo sandinista que apoya las actuaciones del Presidente Bolaños— y sin el apoyo de la comunidad internacional por lo que el país se sumergiría, entonces, en un caos económico y social de imaginable magnitud. Después de todo, los diputados tienen “los pies en la tierra”.
Entonces al final, no pasará ni lo uno —la tal destitución o el “corralito financiero” o la “constituyente” como se le quiera llamar— ni lo otro —que el Presidente Bolaños renuncie a perseguir la corrupción y a los corruptos— y por consiguiente, lo que hay que deducir, es que todas estas “amenazas” no son más que, como se dice popularmente, las últimas “patadas de ahogado” de aquel o de aquellos que se sienten ya, atrapados, por las olas de la justicia.
El autor es miembro del PLC.