La sonrisa de Maquiavelo

Alvaro Lacayo Argüello

Al preguntarle el alcalde cuando zarparía de la isla, el marinero le respondió; “no lo sé burgomaestre, mi barca está sin rumbo y la impulsan vientos que proceden de las frías profundidades de la muerte”. La sentencia de Gracus, el marinero kafkiano, no evoca una apología al pesimismo ni los barruntos de un suicida, sino más bien el retrato hablado del siglo XXI.

Así se anuncia la aurora del nuevo milenio en el laberinto cibernético de la globalización. Los Estados Unidos alma y nervio del andamiaje de Bretton-Woods y banqueros del planeta, se empeñan en demostrarle a sus amigos que ellos no practican en casa lo que predican en los otros mundos. Se vanaglorian de ser paladines del libre mercado mientras gravan el acero, otorgan a sus granjeros (al igual que la Unión Europea) subsidios billonarios dejando en la lipidia a los agricultores de los países pobres, los desfalcos gulliverianos de las grandes corporaciones como Enron, World Com y Xerox, hacen ver a nuestros corruptos políticos latinoamericanos como aprendices de carteristas de autobús y no nos enseñan nada acerca de la transparencia y la honorabilidad corporativa, como si esto fuera poco, los sargentos patibularios del juicio de Nuremberg, rechazan ahora la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional acordado mediante el tratado de Roma y ratificado por el resto del mundo, y cuyo único objetivo es el de castigar los delitos de lesa humanidad cometidos por los abusadores del poder en cualquier parte del orbe a partir del 1 de julio del 2002.

Hegel supuso que la historia era el juicio de Dios, lo que quizás no advertía el filósofo es que ésta siempre la escriben los vencedores.

La democracia no podrá cosechar frutos donde ha sembrado maleza. Si rebobinamos el casete en cámara lenta los sucesos de los últimos meses estremecen la conciencia hasta sus tuétanos. Los argentinos expiando sus infatuaciones con el pasado están al borde del cataclismo social, Venezuela y su corsario bolivariano, que encabeza el elenco del nuevo guiñol latinoamericano, junto con los Lulas y Evo Morales, en la raíz de esta nueva coreografía está sin duda la corrupción y miseria abyecta que ha precedido el resurgimiento del populismo. Colombia enfrascada en un duelo sangriento entre Tirofijo y el mandatario de turno y en la trama consumada del travestí político colombiano el presidente Pastrana inició su mandato buscando reuniones secretas con la FARC en las que Tirofijo no llegaba, y terminó poniéndole precio a su cabeza 14 mil asesinatos más tarde. En Guatemala espejo de Nicaragua los fantasmas de los caudillos del siglo dieciocho rondan los zaguanes parlamentarios en las figurillas de los Danieles y los Ríos-Montt. Nada patentiza más el fracaso de los artífices de la nueva cartografía planetaria que el holocausto en Cisjordania donde el nuevo muro de Israel de 200 millas, resulta doscientas veces más infamante que el Muro de Berlín la cortina de hierro y el ghetto de Varsovia juntos. Al accionar el botón de replay del carrete cinematográfico nos damos cuenta que lo que estamos viviendo ya lo hemos vivido antes y nos invade un escalofriante “dejávu”, la historia se repite obcecadamente pero ya no como farsa o como tragedia sino más bien como una frívola pantomima, una mueca de dolor como en el lienzo de Guernica: desempleo del 70 por ciento, medio millón de jóvenes al margen de la educación primaria, tasas de salud con cifras de embarazo, alcoholismo y drogadicción juvenil que superan el 30 por ciento, son algunas de las cifras ensombrecedoras de la Nicaragua que transita los andurriales de la nueva centuria.

Resulta sin embargo esperanzador que el Banco Mundial haya seleccionado a Nicaragua, Bangladesh y el Congo para otorgarles ayuda inmediata en materia de educación primaria, según la misma fuente se necesitarían 5 billones de dólares al año de los países desarrollados (el grupo de los 8) para cumplir la meta de Naciones Unidas para la educación primaria universal, la cuota que correspondería a los Estados Unidos es de un billón de los cuales sólo contribuyen la quinta parte. De igual forma los países de la Unión Europea merecen nuestro respaldo absoluto para poner en marcha el Tribunal Penal Internacional ya que después de todo lo que hemos vivido es claro que nadie debe estar por encima de la ley.

Entretanto la sociedad civil deberá comprender que resucitar la moral y la cordura, tarea a la que parece estar dedicado el presidente Bolaños, es un buen primer paso, el segundo será aceptar y darle buen uso a la ayuda para la educación primaria y el tercero re-inventar el modelo de salud y seguridad social, sólo así podemos despegar en este áspero nuevo siglo.

Los países ricos tendrán que ser infinitamente más generosos y percatarse de que con una milésima parte de lo que invierten en gastos militares pueden ayudar a forjar un mundo más viable para el desarrollo humano, un mundo que haga obsoleta la guerra de las galaxias, y que relegue al ruinoso museo de la ignominia el escudo antibalístico y que al mismo tiempo proponga una invasión transnacional del libro, vacunas y productividad regional bien remunerada.

Al final habrá que ver si es cierto el dictamen de Mauricio Viroli el más reciente biografista de Maquiavelo, el adulador de los Médicis. Nicolo, astuto analista de sicología política, después de haber sufrido en carne propia los hechizos del poder, esboza al final de su vida un rictus sardónico al realizar lo inmutable que suele ser la torcida naturaleza humana. Después de ser menospreciado por príncipes y pontífices, al sonreír parece indicarnos que ni aún siendo maquiavélico se puede cambiar la esencia de la mezquindad del alma humana.

En mi fuero interno pienso que ojalá el biógrafo se haya equivocado.

El autor es médico.  

Editorial
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