Denuncian y no acusan

Freddy Potoy [email protected]

El jueguito del gato y el ratón entre algunos de los asesores y algunos funcionarios cercanos al presidente Enrique Bolaños, contra el ex presidente Arnoldo Alemán y su gente, está cansando y empieza a dar una pésima impresión desde el punto de vista jurídico y político.

La Procuraduría General de la República (PGR) se ha dedicado a denunciar y no a acusar al ex presidente Arnoldo Alemán por los actos de corrupción durante su gobierno, como que si no tuviera suficientes elementos probatorios o indicios racionales que sustenten una acusación, como el caso de Amelia Alemán y María Fernanda Flores de Alemán.

Además, la PGR en un acto descabellado denuncia (ni siquiera acusa) a Alemán por hacer una apología al “corralito financiero” de Argentina y advertir que eso puede ocurrir en Nicaragua. Fue ridículo totalmente ese acto de la PGR que dio la impresión que la institución o está en manos de ineficientes o sencillamente le quieren hacer el juego a Alemán y creen que con sólo denunciarlo lo van a asustar.

Para ser un poco más específico, Leandro Marín (consejero político) y Frank Arana (asesor político), por ejemplo, son dos personas que si no tienen conceptos modernos de la planificación, diseño, análisis, administración y ejecución tanto de personal como de las políticas de un Jefe de Estado, las cosas jamás podrán estar mejor para el presidente Bolaños. No es lo mismo manejar la “Chanchera” de Somoza que estar frente a los sandinistas y los incondicionales de Alemán. El mundo ha revolucionado a niveles insospechados y más aún en política y leyes.

Mientras el señor Mario De Franco (Secretario de Estrategias y Coordinación), quien se supone es el gran estratega de Bolaños mantenga esa personalidad sin liderazgo, la política del gobierno no avanzará mucho.

Es urgente nombrar a un nuevo procurador y subprocurador que den confianza y seriedad a la nación. La PGR no debe seguir amparándose en las naguas de la denuncia, sino en los pantalones de la acusación.

La gente del gobierno da la impresión de estar subestimando a Alemán y creen que el ex presidente está contra las cuerdas. Eso no es cierto, Alemán es peligroso y de una u otra forma cuenta con el apoyo del FSLN y además, los funcionarios del gobierno de Estados Unidos parecen no querer dejarlo solo todavía. Todas estas valoraciones las debe hacer el gobierno y replantearse sus estrategias en su lucha contra uno de los principales personajes acusados de corrupción en Nicaragua.

El gobierno de Bolaños parece no ser capaz de dirigir y materializar muchas ideas excelentes y firmes que plantean algunas personas que no necesariamente le están ensalzando su ego. El Presidente debe hacer una evaluación de su personal y cambiar a muchos y llamar a otros profesionales excelentes, capaces de trabajar día y noche en aras del desarrollo y fortalecimiento del país.

Si Bolaños no tiene cuidado, el golpe de timón se lo puede dar la gente de Alemán y los mismos sandinistas.  

Editorial
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