La industria: opción estratégica para el desarrollo

Alfonso Navarrete Centeno

Los países desarrollados y modernos del mundo iniciaron su crecimiento económico tomando la industria como fundamento principal del desarrollo económico de sus naciones, convirtiendo la actividad industrial relacionada con las construcciones mecánicas y metalúrgicas en el agente estratégico del desarrollo, auxiliados por los componentes hidráulicos, los equipos electrónicos, piezas de repuesto y los sistemas automatizados de control de procesos tecnológicos, entre otros. Por supuesto, Nicaragua dista mucho del nivel alcanzado por estos países.

Los nicaragüenses debemos consagrarnos a perseguir dos objetivos fundamentales: primero, la industrialización forzada de nuestra economía como medio de salvaguardar la estabilidad socioeconómica en el país, y segundo, asegurar la elevación estable del nivel de vida de la población nicaragüense. Por tanto, la industria nicaragüense debe constituirse en la base principal del fomento económico de la nación, en la cual se encuentre ocupado un considerable porcentaje de todos los trabajadores nacionales, además, buscando que la industria y la agroindustria se conviertan en casi la totalidad porcentual de las exportaciones del país.

El empleo de los descubrimientos técnicos y científicos debe ser una condición básica para fomentar la economía nacional. Se debe buscar cómo atesorar experiencias en la fabricación de artículos de amplio consumo; a la par con las industrias de confecciones y de cueros, deben desarrollarse en particular las producciones basadas en materia prima de origen nacional, tales como las industrias madereras, de papel, de fabricación de vidrio, cerámica y porcelana, cuyos productos pueden cubrir la demanda nacional y también van a la exportación. Altos índices deben buscarse con la producción de carne, leche, frutas y legumbres en conservas, desarrollar más las empresas avícolas y ampliar la capacidad de instalación refrigeradoras.

Se plantea el reto para aprovechar de modo más racional y eficiente todos los recursos laborales y elevar la productividad del trabajo, especialmente con la ayuda de los logros de la ciencia y técnica, la mecanización y automatización de la actividad industrial, el perfeccionamiento de la organización de la producción y la reducción del personal administrativo.

Las inversiones nacionales y extranjeras deben contar con los incentivos y garantías por parte del Estado para contribuir en el crecimiento y desarrollo económico del país, de manera que, la mayor parte de las inversiones y recursos sean asignados para poner en funcionamiento ante todo nuevas empresas industriales, pertrechar con maquinaria y materiales la producción agropecuaria, modernizar el transporte, erigir centrales de energía hidroeléctrica y geotérmica, así como construir y ampliar la red de telecomunicaciones.

¡Adelante empresarios nicaragüenses y extranjeros! La nación y el pueblo nicaragüense aún tienen esperanzas en ustedes los inversionistas.

El autor es Consultor Socioeconómico de la Costa Atlántica.  

Editorial
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