Como promedio, cada dos meses se accidenta un vehículo en la carretera Managua-El Rama, debido al pésimo estado de la vía.

“Esa cosa” que se llama carretera hacia El Rama

Doce horas sobre una vía completamente dañada, hace que la vida útil de los vehículos se reduzca hasta en 400 por cient Deborah Robb TaylorEspecial para LA [email protected] El 11 de junio de 2002 un autobús de pasajeros de la Empresa Duarte se volcó a la altura de Presilla, sobre la carretera Managua-El Rama. Siete […]

  • Doce horas sobre una vía completamente dañada, hace que la vida útil de los vehículos se reduzca hasta en 400 por cient

Deborah Robb TaylorEspecial para LA [email protected]

El 11 de junio de 2002 un autobús de pasajeros de la Empresa Duarte se volcó a la altura de Presilla, sobre la carretera Managua-El Rama. Siete pasajeros salieron heridos, felizmente no hubo ningún fa-llecido.

Independientemente de como uno se mueva entre las comunidades de la RAAS, la carretera entre El Rama y Managua es la arteria de sus comunicaciones con el resto del país, y los costeños usan términos como “vergonzoso”, “inhumano” y “criminal” para referirse —como dice el ingeniero agrónomo Johnny Hodgson— al estado de “esa cosa que llaman carretera”.

En el último año, cada dos meses en promedio, un bus se accidenta en esa ruta, pues hace 10 años que la carretera no recibe más mantenimiento que los parches que se disuelven con las primeras lluvias.

Como está la situación hoy, el trayecto de 300 kilómetros entre Managua y El Rama se realiza en transporte colectivo, en 12 horas, aproximadamente a razón de 25 kilómetros por hora. El peor tramo está entre Juigalpa y El Rama, y son particularmente crueles los 20 kilómetros entre Juigalpa y El Sistema, y los últimos 40 kilómetros de Presilla a El Rama. Éstos se recorren, en promedio, a 10 km por hora, ondulando cual buque en mar violento a la orilla de precipicios contra los cuales no hay barreras de protección.

CARRETERAS DAÑAN LLANTAS EN UN SANTIAMÉN

El estado de la carretera a El Rama desmotiva las inversiones en vehículos modernos y más seguros, lo que hace que cada día que permanece así se aleje más el potencial turístico de la región.

Norman Downs, dueño del buque Capitán D, dice que “a mediano plazo nos proponemos ofrecer cruceros, pero para eso hace falta la conexión con transportes terrestres con las mismas comodidades que ofrece el Capitán D, como aire acondicionado, TV y servicios de bar. Tengo socios interesados, pero nadie va a invertir en un bus de lujo para que se destruya en dos meses”.

Según cálculos de transportistas que hacen la ruta, la vida útil de los vehículos se reduce en hasta 400 por ciento. Llantas que normalmente deben cambiarse una vez por mes, acaban en tiras después de siete u ocho viajes, debido a la falta de pavimento.

Como consecuencia, las unidades disponibles para pasajeros son en su mayoría buses escolares, tan pasados de su vida útil que muchos llevan huecos en piso y techo. Y no hay día en el que un motor no se dañe dejando pasajeros a la orilla de la carretera, a veces por horas.

AUTORIDADES VIAJAN EN AVIÓN

“Las autoridades van de avión”, dice el ex concejal regional por el FSLN, José Guillén Plata, para explicar la inercia gubernamental con el estado de la carretera. “Falta de dinero no es —agrega—, porque si no, ¿adónde van los 60 millones de dólares al año que nuestra región produce sólo en el rubro de la pesca?”

Danida está invirtiendo 20 millones de dólares para componer el trecho de 87 kilómetros entre San Benito y San Lorenzo. La obra será entregada, según las previsiones de la agencia, hasta octubre de 2002. El Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo han aprobado financiamiento para recuperar los otros dos tercios del camino hasta El Rama.

Sin embargo, este préstamo está condicionado al establecimiento de un Fondo de Mantenimiento Vial que se tramita actualmente en la Asamblea Nacional.

Hasta el momento, no hay consenso entre los diputados sobre la fuente de los recursos del fondo. El anteproyecto actual prevé una tasa adicional sobre el ya sobretasado combustible, lo que significaría al final que la gente de Tasbapauni, por ejemplo, también acabaría pagando por el mantenimiento de las carreteras nacionales, aun cuando no tiene más que caminos vecinales.

TIENEN ESPERANZA

En cuanto a eso, Wendellyn Vargas, transportista y ex concejal por el Partido Indigenista Autónomo, reclama por el atropello de los derechos autonómicos de los costeños en la concesión de las rutas. Alude que existen sólo dos concesiones de buses expresos a Managua, para pasajeros de Bluefields. Ambas son nocturnas y, por tanto, de mayor peligrosidad.

Las solicitudes de empresarios locales para una ruta diurna han sido rechazadas por el Ministerio de Transporte e Infraestructura y por la moratoria sobre las concesiones que rige hace cinco años. La moratoria prevé casos excepcionales que podría calificar a los empresarios costeños, amparados en la Ley de Autonomía, pero no es el caso.

Vargas afirma que “la gente no confía, pero tarde o temprano estos proyectos van a salir, y con ellos vamos a tener una salida estructural para el transporte entre los municipios, y más y mejor integración con el resto del país”.  

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