José Esteban Gonzá[email protected]
El mundo entero ha visto con una mezcla de consternación y aburrimiento el más reciente espectáculo de manipulación masiva del pueblo cubano y de ciego sometimiento de los miembros de la Asamblea del Poder Popular a la voluntad obcecada de Fidel Castro.
Sin embargo, todos sabemos que lo que el régimen cubano interpretó como un masivo voto en favor de la irreformabilidad de la constitución socialista de Cuba, fue en realidad una demostración contundente de la fuerza moral y política del Proyecto Varela. Si el Proyecto Varela no tuviera tal fuerza y tal legitimidad, Castro no se habría tomado la molestia de paralizar al país durante varios días y de obligar a los miembros de la Asamblea del Poder Popular al humillante ejercicio de un voto público bajo la mirada amenazante del Presidente Vitalicio de esa república de terror.
Castro ha estado más que nunca amenazante porque nunca ha tenido tanto miedo como ahora. Sabe, en efecto, que el Proyecto Varela cuenta con cuatro elementos que lo hacen invencible: 1. La irrebatibilidad de las reformas que preconiza; 2. La estatura intelectual y el vigor moral de sus promotores; 3. El apoyo masivo con el que cuenta y 4. la imposibilidad de silenciar ni de doblegar a esos miles de cubanos y cubanas.
En efecto:
1. El Proyecto Varela es irrebatible porque pide, con fundamento en la ley, cosas elementales de las que disfrutan los pueblos de todos los países civilizados del mundo que quieren salir de la pobreza, a saber:
a) Amnistía para todos los presos políticos
b) Libertad de organización y de información
c) Libertad para establecer empresas y negocios privados
d) Una nueva ley electoral que termine con el monopolio de un solo partido.
2. Tanto por el fondo de las peticiones como por la forma absolutamente respetuosa y serena con la que han tramitado su presentación ante las autoridades, los promotores del Proyecto Varela, y en particular su creador y principal impulsador el Ing. Osvaldo Payá, demuestran poseer una visión política y una calidad moral excepcionales. Podemos estar seguros que Cuba cuenta con líderes con capacidad intelectual, realismo, patriotismo y generosidad suficientes para encabezar y organizar la transición hacia la democracia.
3. El Proyecto Varela tiene un apoyo potencialmente multitudinario ya que, conociendo las condiciones adversas para cualquier iniciativa de este tipo, podemos estar seguros que, por cada firma recolectada, hay decenas o centenares más que lo apoyarían si tuviesen la ocasión de conocerlo y de expresar su voluntad sin temor a represalias.
4. Conociendo las presiones y amenazas a las que han tenido que hacer frente los que recogieron las firmas y los que firmaron, no cabe duda que todos ellos son verdaderos héroes y heroínas ya que, conscientes de los riesgos que corrían, no han titubeado en asumir su responsabilidad ante sus propias familias y su propio pueblo. Nada ni nadie puede vencer a los que han vencido el miedo.
Un tal derroche de inteligencia, de generosidad y de valentía debe suscitar en todos la admiración, la esperanza, más aún, la certeza de que la liberación de Cuba ya no sólo es un sueño sino un proyecto factible. Debe, sobre todo, motivar el apoyo concreto, público y eficaz de todos los que en América Latina amamos la libertad; de todos los que sabemos que, aunque la democracia no sea la panacea para todos los males, sólo en democracia pueden los pueblos superar la pobreza y alcanzar la prosperidad.
Fidel Castro tiene razón de tener miedo pues el fin de su régimen se encuentra actualmente más cercano que antes de que Osvaldo Payá y sus heroicos compañeros entregaran las más de 11,000 firmas que respaldan el Proyecto Varela.
Este el momento en que los partidos democráticos, las organizaciones de derechos humanos, los ONG, etc. deben demostrar que no sólo saben hablar de solidaridad sino que efectivamente la practican.
Los gobiernos y parlamentos democráticos del mundo entero, en particular los de los países líderes de América Latina y los miembros de la Unión Europea, deben expresar de manera explícita y oficial su respaldo al Proyecto Varela. Los Presidentes y Jefes de Gobierno de los países democráticos deben hacer saber a Fidel Castro que no tolerarán ningún acto represivo contra los firmantes y promotores de esa histórica petición.
El autor es Fundador de la Comisión Permanente de Derechos Humanos.