Cuidado con las armas de fuego

Marco A. Valle Martí[email protected]

Hay que ponerle atención al incremento de la aparición de armas de fuego en homicidios, asesinatos, lesiones, expendios de drogas, lo mismo que en discusiones, celebraciones, anuncios comerciales y, vida diaria de muchos ciudadanos.

Conforme cálculos de Seguridad Pública de la Policía Nacional, existen alrededor de 140 mil armas de fuego en manos de civiles, de las que 65 mil están legalizadas y 75 mil circulan ilegalmente, lo que denota el alto grado de peligrosidad que para la seguridad de la ciudadanía tiene esa cantidad de armas que andan deambulando, mientras otras están guardadas en la casa, no siempre con las mejores precauciones.

A ciertas personas llevar armas de fuego les brinda un alto sentimiento de seguridad, ya que piensan que al momento de ser atacados se defenderán eficientemente, mas las estadísticas mundiales revelan que es una minoría la que utiliza su arma en esas situaciones, tanto porque no tienen tiempo de accionar aunque la porten en el cinto, como porque la andan debajo del asiento o en la guantera del automotor. Simultáneamente, quienes las guardan en la casa para defenderse ante un ladrón, tienen la tendencia a olvidarse de ella, lo que aumenta las probabilidades de un accidente mortal en la familia, ya que dejan abierto el guardarropa, o ponen cerca otras cosas que al momento de buscarlas se puede, sin querer, accionar el arma ya sea por la mamá, hijos o por el mismo papá.

También las armas de fuego le imprimen mayor peligrosidad a las discusiones y/o pleitos que cotidianamente se escenifican en el territorio nacional. Quien la porta difícilmente dejará de accionarla en el momento que sienta que está “perdiendo” la discusión o el pleito, con el consiguiente arrepentimiento posterior cuando las cosas ya no tienen remedio. Lo mismo sucede cuando se portan en fiestas patronales, eventos deportivos, galleras, cantinas, restaurantes y, billares, ya que al calor de la euforia del triunfo o la derrota, sin más ni más, se acciona el arma poniendo en peligro a la concurrencia.

En la misma dirección, hay que tener cuidado con las armas de fuego que portan los diputados en el recinto de la Asamblea Nacional, ya que hay temas acalorados en discusión que combinados con problemas pasados y presentes, pueden llevar a que alguien dispare contra otro y, en este caso la inmunidad no sirve para detener las balas. Además, los diputados no tienen por qué asistir armados a las sesiones, puesto que desdice lo que debe ser la Asamblea.

Por otro lado, en los medios de comunicación como en las estadísticas se percibe el incremento del involucramiento de armas de fuego en hechos delictivos, principalmente homicidios, asesinatos, lesiones y robos con intimidación. Así mismo, debido al aumento del problema de drogas a nivel nacional, es de esperar que los narcotraficantes internos al por mayor y los expendedores minoristas se apertrechen de armas, con la consecuente elevación del nivel de inseguridad para los y las jóvenes que son sus principales clientes. También, aparecen con mayor frecuencia en el accionar de pandillas, tanto en las refriegas que desatan como en las lesiones que provocan.

Finalmente, con sólo esta muestra de escenarios, estimamos importante que se profundice en el caso de la tenencia de armas de fuego.

El autor es Consultor en seguridad ciudadana.  

Editorial
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