Jaime A. Pastora R.
Estamos cansados de escuchar al Presidente Bolaños de que su gobierno no impondrá nuevos impuestos, pero desgraciadamente se contradice al respaldar la iniciativa de crear un nuevo impuesto que iría a un fondo de mantenimiento de carreteras y caminos, y que sería incluido en el precio del combustible.
La historia es la misma y la repiten todos los gobernantes de turno. Durante las campañas electorales prometen hasta el cielo, el puente y el río, y la infaltable promesa de no aumentar impuestos y reducir los existentes. Pero una vez montados en el caballo, actúan completamente a la inversa.
Los nicaragüenses, que equivocadamente tenemos fama de rebeldes, estamos condenados a ser gobernados por dictadores y saqueadores. En mis 53 años de existencia no he conocido a un gobernante (nica) que al término de su mandato continúe con el mismo capital con que contaba al inicio de su gobierno. Para muestra un botón y solamente veamos el caso del gobernante anterior, que de vende huevos y carbón pasó a ser millonario al término de su mandato.
La alegría que sentí al inicio del gobierno actual se me ha ido convirtiendo en ira, al darme cuenta que también el señor Bolaños está saqueando nuestros bolsillos al recibir una pensión vitalicia nada menos que de ochenta mil córdobas mensuales, aún sabiendo que él renunció a su cargo de vicepresidente y no llegó a concluir su mandato.
Lo peor del caso es que los liberales han criticado a diestra y siniestra la piñata sandinista, y ésta incluye la famosa Ley de Inmunidad, que le concedía a los ex presidentes y ex vicepresidentes inmunidad y pensión vitalicia.
Descaradamente con la Ley 110 reformaron esta Ley de Inmunidad y suprimieron la inmunidad que le concedían a estos ex funcionarios, pero como de dundos no tienen nada, se quedaron con las pensiones. Claro, ¿a quién no va gustarle que le entreguen tremenda cantidad de dinero sin hacer nada?
Estos funcionarios deberían ponerse la mano en la conciencia y no seguir actuando como aves de rapiña.
El tal borrador que está preparando el Poder Ejecutivo alusivo a esta Ley de Inmunidad debería de proponer eliminar de un solo tajo esas pensiones vitalicias, que son una ofensa para el pueblo nicaragüense que ya no soporta tanto robo. No les basta con arrebatarnos más de 95 mil córdobas mensuales mientras están en sus cargos, sumando todas las prebendas que abusivamente se recetan como supuestos servidores del pueblo, pero que más bien se sirven del pueblo.
Solamente a seis ex funcionarios que se sirvieron del pueblo tenemos que entregarles cada año más de seis millones de córdobas.
¿Cuánta medicina entraría a un hospital con 6.3 millones de córdobas?
¿Cuántos pupitres se darían a los colegios con 6.3 millones de córdobas?
¿A cuántos maestros se pagaría con 6.3 millones de córdobas?
Por favor, no sigan visitando las iglesias donde hipócritamente se golpean el pecho y al mismo tiempo continúan saqueándonos.
A estos ex servidores del pueblo no les puede importar que el transporte, la luz, el agua y la canasta básica suban de precio, si cuentan con tremendo botín para toda su vida.
Pero en Nicaragua… ¡Sí se puede!
El autor es médico veterinario.