- Ambientalistas denuncian que el comercio de fauna ha proliferado en los semáforos y en la región conocida como el Corredor Turístico
Gabriela Roa Romero [email protected]
“¡Chocoyos, loras, tucanes! ¿Vas a querer, amor?… Le dejo en 150 córdobas la parejita de chocoyitos, traídos desde el corazón de Nicaragua con plumas amarillas”.
Así comercializan los vendedores de fauna silvestre su producto a los que a transitan por el semáforo ubicado cerca del Hospital Militar. Pero al acercárseles un equipo de LA PRENSA se aligeraron a esconder sus jaulas y sacar sus artículos para vehículos.
Los que transitan por la zona saben que ahí pueden encontrar chocoyos, loras, tucanes, ardillas, perros, mapachines y tigrillos, y si no encuentran la especie que buscan hasta la pueden encargar.
Raomir Manzanares, Director del Club de Jóvenes Ambientalistas, aseguró que la comercialización de fauna ha proliferado no sólo en los semáforos, sino también en la región conocida como el “Corredor Turístico”, que es la carretera que pasa por los “Pueblos Blancos”.
Otro lugar donde se comercializan diferentes especies, incluyendo las que están en peligro de extinción, es en el populoso Mercado Oriental, exactamente por la calle de El Calvario, según Manzanares.
Agregó que estas especies son extraídas de la zona norte del país, principalmente de las áreas protegidas.
“El problema principal no está en los semáforos, sino en el control que hay en las zonas protegidas”, aseguró.
REFORZAR VIGILANCIA
Manzanares afirmó que el Marena debe coordinar acciones con otros sectores para reforzar la vigilancia en las áreas protegidas, zonas de amortiguamiento y las delegaciones departamentales.
“Los diputados también tienen su responsabilidad en esto, porque urge la aprobación de la Ley de Biodiversidad, que tiene como objetivo normar y preservar la diversidad biológica del país”, comentó.
Carlos Rivas Leclair, Director General de Biodiversidad y Recursos Naturales del Marena, explicó que dentro de esta dirección funciona la oficina Cites que es la responsable del control de comercio internacional de especies de flora y fauna silvestre, con sede en Suiza.
En Nicaragua existen 13 empresas autorizadas a comercializar hasta un total de 800 especies al año de la familia psitácidos (loras, chocoyos, pericos, etc.). Así mismo, hay empresas que exportan un número mayor de reptiles.
Las exportaciones de fauna dejan alrededor de tres millones de dólares de ingresos a Nicaragua, según información del Marena.
“El comercio legal tiene normas rígidas que lo regulan, el problema que tiene Nicaragua es el comercio ilegal”, dijo el funcionario.
Rivas estimó que de forma ilegal se exportan hasta 5,000 especies al año de esta familia de psitácidos, que son los más buscados por su belleza natural.
“Estamos haciendo una alianza con la empresa privada para controlar el comercio ilegal en los mercados, semáforos y puestos fronterizos”, comentó.
PLAN “PESO PESADO”
Informó que en lo que va del año el Marena ha organizado varios operativos en los semáforos y decomisado 200 especies, principalmente de los psitácidos.
Además de un “plan peso pesado” que involucra a varias instituciones del gobierno, donde se aprovechan los puestos para pesar camiones para detectar el tráfico ilegal de fauna.
“Con el Oriental nos hemos reunido con las vendedoras para extenderles licencia, asignarles una cuota y capacitarlos para que mejoren las condiciones”, agregó.
Las especies decomisadas actualmente van a parar al zoológico, donde se encargan de cuidarlos, pero Rivas aseguró que tienen planes de construir un centro de rescate, donde trabaje personal especializado para atender a los animalitos por un período de 15 días para luego soltarlos en las áreas protegidas.
Sin embargo, para darle seguimiento a todos estos planes, Rivas admitió que cuentan con poco presupuesto y personal. El mayor ejemplo de esto es una campaña publicitaria para sensibilizar a la población que tienen guardada desde el año pasado por no tener los 20,000 dólares que se necesitan para echarla a andar.
CREARÁN POLICÍA AMBIENTAL
“La situación en las áreas protegidas es desastrosa”, admitió el ministro del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), Jorge Salazar.
Sus razones son: el 18 por ciento del país son áreas protegidas “y contamos con un total de 85 guardabosques, es decir, que al dividirlos, a cada guardabosque le toca cuidar unas 44,000 manzanas”.
“Debido a esto, primero se buscó cómo organizar a los propietarios de áreas protegidas para empezar a definir las prioridades en conjunto”, comentó Salazar.
Además, planean crear la “policía ambiental” e instaurar un sistema de radar para monitorear las áreas protegidas vía satélite y evitar que se saquen especies de flora y fauna de forma ilegal.
Salazar agregó que prefiere reducir poco a poco la exportación de fauna de forma legal hasta prohibirla por completo y reducir el tráfico ilegal.