- Ruegos de doña Amalia fueron infructuosos porque su hijo se fue, y ya no volvió a verlo con vida
- El hombre bebió toda la noche, y apareció muerto cerca de La Piñata
Mario Sánchez P. [email protected]
No hacerle caso a su madre, que lo siguió hasta la parada de buses y le suplicaba que no saliera a vagar, le costó la vida a un joven que en horas de la madrugada, en el parquecito ubicado contiguo a la Universidad Centroamericana (UCA), fue asesinado de contundentes golpes que le hundieron la frente, presuntamente para robarle el reloj y unos 500 córdobas que guardaba en sus pantalones.
La víctima fue Francisco José Cortés, de 35 años, que vivía en el Barrio 14 de Junio, de la Rotonda de Cristo Rey (antes Repuestos La 15) cinco cuadras al sur, una cuadra al abajo y media al lago, en Managua.
EXAMEN MÉDICO
El cadáver de Cortés fue encontrado boca abajo, a orillas de la calle, frente al Centro Recreativo La Piñata, sobre un pequeño charco de sangre que además le bañaba el rostro. También tenía señales de otro fuerte golpe en el ojo izquierdo, informó la Policía de la División Cinco.
El cuerpo fue encontrado a eso de las 5:30 de la mañana por personas que pasaban por el sitio. La Policía lo entregó al Instituto de Medicina Legal, donde sería sometido a un examen forense para determinar las causas de su muerte. El cuerpo fue entregado a sus familiares al atardecer de ayer sábado.
DETENIDOS Y LIBERADOS
Inicialmente se presumía que el joven podría haber muerto al estrellar su frente en las baldosas de la acera del parquecito, al caerse de boca.
Sin embargo, la Policía descartó esa hipótesis al observar el golpe que le fracturó y hundió el hueso frontal, y el otro golpe en el ojo izquierdo, que habrían sido causados con la culata de alguna escopeta o un objeto parecido, con el fin de robarle.
Él había estado tomando licor con otros amigos en un restaurante ubicado en las inmediaciones del Fondo Nicaragüense de Inversiones, cerca de Plaza El Sol, y después en algún restaurante de La Piñata.
La Policía de la División Cinco capturó como sospechosos a un vigilante y a los amigos que durante la noche y hasta la madrugada habían salido con el joven para ingerir licor, pero los liberaron a eso de las 2:30 de la tarde porque no encontraron evidencias contra ellos.
SÚPLICA FUE INÚTIL
Doña Amalia Cortés Ríos, madre de Francisco José, dijo que una amiga que había salido temprano con su hijo llegó a dejarlo a la casa, pero a eso de las 3 de la mañana él decidió volver a salir.
Ella le gritaba y le suplicaba que no saliera porque era peligroso andar en la calle a altas horas de la noche, mientras corría tras él para detenerlo. Cuando ella llegó a la parada de buses sólo alcanzó a verlo abordar un taxi y alejarse.
Triste, ella regresó a la casa, y fue hasta a eso de las 6 de la mañana que escuchó en un noticiero radial que había aparecido el cadáver de un hombre en la entrada al Reparto San Juan, que vestía ropas iguales a las de su hijo, por lo que mandó a una hermana a que fuera al sitio a verificar el funesto aviso, comprobando que era Francisco José.
Cortés Ríos explicó que el 29 de junio del año pasado, unos vecinos le dieron una paliza a su hijo. Un mes después, los vecinos volvieron a agredirlo hasta inflamarle el rostro, pero él nunca quiso revelar el nombre de quienes intentaban matarlo.