AFP
Vicepresidente, ministro, jefe de guerra del Este de Afganistán, ex barón de la droga y antitalibán conocido, las distintas actividades que ejercía hacen que el abanico de posibles autores intelectuales de su asesinato sea casi infinito.
“Señor” del Este de Afganistán en el sistema cuasifeudal, Qadir destituyó recientemente al jefe de la Policía de Jalalabad, Azrat Alí, después de un atentado fallido en abril pasado contra el ministro de Defensa, Mohamad Qasim Fahim. “Razón suficiente para eliminarle”, observa el militar.
“Tenía muchos amigos y muchos enemigos”, señala el periodista y escritor paquistaní Ahmed Rashid, que se pregunta si se trata de un atentado terrorista o de un ajuste de cuentas enmarcado en la lucha por el poder en el este del país.
“Si los talibanes piensan que pueden atraerse la simpatía matando a Qadir, se equivocan totalmente”, añade el autor del libro “Los talibanes”.
Un diplomático occidental había asegurado a la agencia AFP no hace mucho que su relación con el narcotráfico le había impedido obtener la cartera del Interior.
Ahmed Rashid considera que este atentado representa un duro revés para el proceso iniciado por el presidente afgano Hamid Karzai para alejar a los señores de la guerra de sus provincias dándoles cargos gubernamentales.