- Feligreses y sacerdotes le demostraron su amor
Martha Marina González yAdolfo Olivas OlivasCORRESPONSALES/[email protected]
Como un gran campeón de la fe y un gran atleta de Cristo, calificó monseñor Juan Abelardo Mata al indígena e ilustrísimo monseñor José del Carmen Suazo, quien este sábado celebró en la Parroquia de Somoto sus 50 años de vida sacerdotal, con una misa solemne de acción de gracias concelebrada por el Obispo de la Diócesis de Estelí y todos los sacerdotes y diáconos de Madriz, Nueva Segovia, y Estelí.
Sentado, debido a que tiene dificultades para caminar y hablar por un derrame sufrido, monseñor Suazo renovó las promesas sacerdotales.
“Amado hermano, hijo de esta Iglesia, ¿quieres renovar las promesas que hiciste cuando te ordenaste sacerdote?”, le preguntó Mata, y un “sí, quiero” se dejó escuchar en el templo que fue remozado para la ocasión.
Posteriormente, como se hacía antes, el obispo Mata le ató las manos en señal de que las mismas son para Cristo.
TESTIMONIOS
Fruto Valle, párroco de Somoto, asegura que durante 50 años de vida sacerdotal monseñor Suazo se ha identificado con las necesidades y luchas de indígenas y campesinos, y “llevó adelante proyectos educativos como la alfabetización en la década de los 70, proyectos agrícolas, comunitarios, y antropológicos”.
Después de la misa, decenas de católicos sostuvieron una convivencia con monseñor Suazo, y por la noche una fiesta cultural en los salones de la Casa Comunal, donde harían su estreno dos grupos de danza con expresiones indígenas.
Silvia Ester Guillén Díaz conoce desde hace 25 años a monseñor Suazo, y aseguró que “ha sido una persona bien ágil desde que se ordenó, ha ayudado a los pobres, trabajó en las comunidades y aquí lo conocemos como hombre dinámico, bromista, alegre, con una sonrisa a flor de labios”.
Rosalba Maradiaga expresó que está contenta por el suceso. “Es un hombre humilde, nunca regañaba en la iglesia, ha sabido aconsejarnos, lástima que ahora no puede trabajar por el derrame cerebral que sufrió”, dijo.
En tanto Carmen Rivera dijo que ha perdido la cuenta de los años que tiene de conocer a monseñor Suazo. “Es un señor muy bueno, todos lo queremos, es inteligente”.
HISTORIA DE HUMILDAD
De las entrañas del pueblo de los sutiabas nació el 16 de julio de 1925 el indígena José del Carmen Suazo Hernández, siendo sus padres Rubén Suazo Cano y Rosa Amelia Hernández López.
Fue bautizado un jueves santo en la Parroquia San Juan Bautista de Sutiaba. Su primera comunión la dio vestido de pantalón corto y quepis. Con el esfuerzo de sus padres y el apoyo de monseñor Augusto Oviedo y Reyes se trasladó al Seminario Palafoxiano en Puebla, México, donde estudió hasta concluir la carrera sacerdotal.
Habiéndose iniciado en el ministerio sacerdotal, fue inmediatamente destinado por dos años para atender la feligresía del Ingenio San Antonio y la Parroquia de San Felipe, en León.
El 2 de octubre de 1954 tomó posesión de la parroquia de La Trinidad, y el 17 de septiembre de 1964, se radicó en Somoto.
PARA RECORDAR
“El 6 de julio de 1952, día grande de verdad y único en la vida en que resplandeció en mí la luz de Cristo, Nuestro Señor. Por su infinita misericordia me sacó de mi nada, haciéndome su sacerdote”, afirma monseñor José del Carmen Suazo en su autobiografía.