Edgard Rodríguez C. [email protected]
Dennis Eckersley es un abridor de primer orden en Cleveland y luego en Boston, donde incluso logra una campaña de 20 triunfos y más de un impacto en sus cifras. De pronto algo no está bien y es transferido al bullpen, para convertirlo, quizá, en el mejor relevista de la historia.
Dave Stewart es un relevista discreto con los Dodgers, quienes salen de él pasándolo a Texas. De ahí llega a los Filis. Lo recoge Oakland y decide que abra juegos, para darle el lustre necesario a una carrera que amenaza pasar sin dejar sin huellas.
¿Qué ha sucedido en ambos casos? Es evidente que han sido decisiones geniales. Pero obedecen a estudios precisos sobre el talento que poseen y en qué circunstancia alcanzan su mejor nivel. Se valoran consistencias y tendencias. Luego se realizan las proyecciones.
A Stewart se le veía batallando al inicio de sus trabajos, en los que no había margen para el error. En cambio, Eckersley era más explosivo, pero tendía a perder consistencia conforme avanzaba el partido.
El abridor tiene mayor espacio para enderezar su pitcheo, pero debe dosificar sus recursos. El relevista debe ser agresivo, emplearse a fondo en cada envío y estar listo todos los días. Tiene que ser ponchandor. En ocasiones, la bola en juego, produce carrera. El ponche la evita.
Eric Gagne, de los Dodgers, es quizá el más grande acierto en la actual campaña. En 2000, sus cifras fueron 4-6 y 5.15. Volvió a rebotar el año pasado con 6-7 y 4.75. Así que este año, ante la salida de Jeff Shaw, el manager Jim Tracy lo envió al bullpen y ha sido un hallazgo.
Nacido en Montreal, Eric cerró abril con 10 rescates en 10 oportunidades y 0.69 en efectividad. Nada malo para alguien que se había pasado su carrera oscilando. Ahora tiene 30 salvados en 31 chances, con 1.27 en carreras limpias y 60 ponches en 42.2 innings.
Nadie había llegado tan rápido a esa cifra (30 salvados en 82 juegos). Bobby Thigpen, dueño del récord de más rescates en una campaña con 57 en 1990, arribó a 30 en 83 desafíos. De modo que Gagne va como un tiro. Pero ya veremos qué tan consistente es.