Aldo Gamboa (AFP)
YOKOHAMA, JAPON.- Dos secos zapatazos del astro Ronaldo le dieron este domingo a la selección brasileña de fútbol una clara victoria por 2-0 sobre Alemania, y de esa forma consiguió su tan soñado quinta Copa Mundial de fútbol.
El astro del Inter de Milán tradujo en el marcador la superioridad técnica brasileña con un gol de puro oportunismo al minuto 67, y al minuto 79 cerró la cuenta al recibir un pase cruzado de Kléberson, completando ocho goles en la Copa del Mundo para ser el máximo artillero del torneo.
Con esta victoria, Brasil repitió la hazaña ya conseguida en Suecia-58, Chile-62, México-70 y Estados Unidos-94, sumándole ahora una quinta estrella a su impresionante historia deportiva.
En la final, el tenso equilibrio entre la creatividad brasileña y la rígida marca alemana se hizo evidente desde el segundo inicial, ya que los hombres de Rudi Voeller mostraron un planteo más ordenado en el terreno aunque punteado por pelotazos hacia arriba y hacia adelante.
En contrapartida, Brasil situó a Rivaldo más retrasado de lo habitual, actuando como un medio campista neto, al tiempo que lanzó al joven Kléberson más adelantado, en una tentativa de sorprender a Alemania haciendo que Ronaldo arrastre a sus marcadores hacia los laterales.
Alemania logró hacer valer su más importante recurso en los 10 minutos iniciales. Conducido por Bernd Schneider en el mediocampo, explotó los flancos con velocidad, y de esa forma impidió que los marcadores laterales brasileños se sumen al ataque.
De esa forma, Marco Bode desbordó con frecuencia por la izquierda y Jens Jeremies por la derecha, aunque los pelotazos cruzados buscando el cabezazo de Miroslav Klose no llevaron peligro real.
Brasil, por su parte, tuvo sus mejores oportunidades en los pies de Ronaldo y Kléberson, quien tuvo inteligencia para aparecer sin marcadores entre la zaga alemana.
Brasil pareció despertar del letargo en que había caído el partido al minuto 41. Cafú robó un balón en territorio brasileño y lanzó un pelotazo rasante en profundidad. Por enésima vez, Kléberson apareció en velocidad para rematar de izquierda, aunque el disparo se fue apenas desviado sobre un costado.
Dos minutos después, Ronaldinho volvió a aparecer por el flanco izquierdo y tocó al centro del área alemana, por donde Kléberson se filtró y sacó un derechazo seco por elevación aunque la pelota caprichosamente se estrelló contra el travesaño, cuando ya el arquero Oliver Kahn estaba vencido.
A los 45 minutos fue Roberto Carlos quien lanzó un verdadero ‘torpedo’ desde la izquierda y la zaga ofreció un rebote corto. Ronaldo recibió el balón y conectó el zurdazo de media vuelta y Kahn salvó milagrosamente estirando la pierna derecha.
En el segundo tiempo, los dos equipos insistieron con sus propuestas de juego, pero esta vez Brasil buscó priorizar el toque de primera y explotar los espacios vacíos, y de esa forma consiguió ventajas sobre la cerrada y eficiente marca alemana.
La primera emoción del partido llegó al minuto 67. Ronaldo le robó la pelota a Hamann y tocó suavemente al costado para la entrada de Rivaldo, quien se acomodó y consiguió un fuerte disparo de pierna izquierda. Kahn, sin embargo, cedió el rebote a los pies de Ronaldo, quien puso el 1-0.
Ante la ventaja brasileña en el marcador, Voeller jugó sus cartas más pesadas, quitando del terreno al ineficiente Klose para la entrada de Oliver Bierhoff. Poco después puso en el terreno a Gerald Asamoah, en una tentativa de mejorar la posesión de la pelota.