- Llenó estadio en rehabilitación en Triple A
Nick Cafardo
PAWTUCKET, R.I.- Los rumores sobre el dominicano Manny Ramírez comenzaron mucho antes de las 2:30 p.m., cuando inició a hacer swing en la caja de bateo con los primeros bateadores de Pawtucket. Comenzó mucho antes de que llegara aquí en un Cadillac alquilado y vestido con el número 44.
El presidente de Pawtucket, Mike Tamburro, dijo que había una fila fuera del McCoy Stadium para las taquillas a principios de la mañana.
“Habían rumores alrededor de edificio”, dijo Tamburro.
‘‘Habían comentarios y movimientos con el staff. Hubo algo así con el equipo mismo. Como que lo eleva todo. Los teléfonos han estado sonando todo el día. Esperamos un incremento descomunal en la asistencia. Hay una tremenda emoción en la comunidad’’.
MUCHOS SALUDOS
El equipo realizó tres llamadas a McCoy sólo para asegurarse que Ramírez había arribado. Sirviendo como bateador designado, se fue de 4-0 en la derrota ante Richmond.
Recibiendo una ovación de pies de los 8,445 fanáticos antes de cada uno de sus turnos al bate, el retorno de Ramírez al béisbol en vivo le dio credibilidad a las prácticas de Pawtucket.
Tres de sus cuatro turnos al bate terminaron en ponches y el otro fue un globito de foul a la primera base.
Luego del partido, Ramírez al principio señaló que el dedo “se siente un poco inflamado pero no está tan mal” y que buscaría tratamiento pronto. Pero cuando se le preguntó sobre la inflamación, señaló: “No está inflamado para nada”.
No hubo señales de dolor en su swing, pero nadie podía describir sus cuatro apariciones en el plato como cautelosas, especialmente cuando el bate salió disparado de sus manos en un lanzamiento en 3-1 en la primera entrada. El dominicano admitió después que tenía problemas para agarrar el bate en ese turno al bate.