En letra pequeña

Fabián [email protected]

FRAUDE

Un programa de televisión anunciaba hace unos días: “Si pagás tus impuestos podrás tener carreteras como ésta…” La cámara se deslizaba filmando por una carretera de lujo que pronto reconocí. Era la que conduce desde Managua a El Crucero. Fraude. Todos sabemos que esta carretera no se le construyó al principal beneficiario por pagar sus impuestos en orden, sino por todo lo contrario. Más realista sería que el locutor dijera: “Si usted paga sus impuestos ‘alguien podría’ construirse una carretera como ésta. Ese ‘alguien’ ni sueñe que será usted”.

FISCALITO

A propósito de impuestos, ¿a quién se le habrá ocurrido la idea esa del “Fiscalito Transparente” que no sólo es cursi, sino que promete convertir una actividad tan privada como el pago de impuestos en un show donde podremos, o bien reírnos de la desgracia ajena o bien llorar nuestra propia desgracia? Es que este “Fiscalito Transparente”, que suena tan buena gente, escogerá públicamente de una tómbola quién será el desgraciado al que le esculcarán sus cuentas para ver si está o no al día con sus impuestos.

DOBLE SALARIO

Tal como dijo Eduardo Enríquez en su columna del sábado pasado, es “una vivianada” que don Enrique reciba dos salarios pagados por el Estado. Por decencia debería renunciar a su pensión, como se obliga al resto de nicaragüenses. Uno entiende estas vivianadas en otros ex presidentes, pero ¿don Enrique? Además hay un punto sobre el que quiero llamar la atención: don Enrique renunció a ser vicepresidente. ¿Vale así? ¿Si él hubiese renunciado unas horas después de ser juramentado como vice también estaríamos obligados a pagarle esa pensión de por vida?

¿POLÍTICOS A LA CORTE?

Tal vez en algún momento de nuestra historia, un político pueda servir en el sistema judicial sin andar viendo intereses partidarios. Militar en política no debería ser un impedimento para ningún profesional, en un país donde se definan claramente las funciones y existan los controles suficientes y la ética para que los funcionarios públicos sean leales a su cargo y no al partido del cual provienen. Pero ésa no es la Nicaragua de ahora. Y cuando se trata de curar el mal de raíz, pues hay que ser muy celoso y no dejar que los políticos se metan en la Corte Suprema, nuevamente, enarbolando el mismo discurso de profesionalismo de siempre que ya nadie les cree.

PROFESIONALES

Y lo peor es que estos políticos que aspiran a la Corte hasta se ofenden cuando se les pregunta si obedecerán a su partido sobre las leyes, como han hecho siempre. Y hablan de sus principios, de la ley, del profesionalismo… ¡Tonterías! Lo mismo oímos decir a los magistrados que hoy copan la Corte Suprema y el Consejo Supremo Electoral. ¿De ese profesionalismo estamos hablando?

EJEMPLO

Por ejemplo, aunque el doctor Sergio García Quintero, merezca todo mis respeto por su posición valiente en la lucha contra la corrupción, su candidatura en estos momentos resulta perniciosa, en tanto viene de la Convergencia sandinista y es un declarado anti PLC. De tal forma que si llegara a considerarse su candidatura, los liberales querrán también poner su magistrado bajo el mismo argumento: balancear, pues.

  

Editorial
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