¿Habrá esperanzas para Colombia?

Federico Dueñas

Ganó sin margen de discusión el candidato liberal independiente Álvaro Uribe con el 53 por ciento de los votos, en una contienda de 11 candidatos. El segundo lugar, Horacio Serpa, del Partido Liberal, con el 31 por ciento de los sufragios. ¿Por qué los colombianos votaron por Uribe? Uribe fue el que prometió con mayor firmeza que combatiría a las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), las que tienen al país en profunda crisis desde hace varias décadas. La rígida postura de Uribe frente a las FARC es política y también personal. Su padre fue secuestrado y asesinado por las guerrillas en 1983. Se ha derramado la sangre de miles de colombianos en atentados terroristas de las FARC. Las FARC hizo lo imposible por evitar que se realizaran las elecciones.

Recordemos que, entre otras de sus salvajadas, todavía tienen secuestrada a Ingrid Betancourt, candidata presidencial del Partido Verde Oxígeno. No obstante las amenazas y los actos de intimidación, millones de valerosos colombianos acudieron a las urnas con la esperanza de elegir a un gobierno capaz de poner fin a la violencia.

Curiosamente Uribe fue miembro del Partido Liberal (uno de los dos que han dominado la política colombiana desde hace décadas). Su posición de asumir una actitud más decidida en la lucha contra las FARC, lo alejó del partido, el cual nominó al moderado Serpa. Uribe se postuló entonces como candidato independiente. Su amplia popularidad hizo que le respaldara tradicional opositor, el Partido Conservador, que así capitalizaba su enorme incomodidad porque el presidente Andrés Pastrana firmó un acuerdo de paz con la guerrilla, otorgándoles prácticamente un “Territorio Libre” con el control de una zona de 42 mil kilómetros cuadrados.

El angustiado pueblo colombiano ya no cree en ningunas negociaciones de paz con las FARC. Repudia que se le haya dejado a la guerrilla un territorio para su uso y disfrute. No están dispuestos a aceptar más políticas de apaciguamiento. Quieren que el Gobierno combata con firmeza de una vez por todas y, con todas sus fuerzas a la guerrilla.

Don Álvaro Uribe asumirá la Presidencia de Colombia el próximo 7 de agosto. Las FARC ya han realizado varios atentados en su contra, tratarán sin duda de matarlo antes. Pero si este liberal disidente sobrevive, y si aplica las políticas que prometió durante su campaña, podría terminar con la pesadilla de violencia que ha agobiado a los colombianos durante décadas. Ojalá que no quede sólo en promesas de campaña presidencial, como bien conocemos sucede por aquí muy a menudo.

El autor es empresario.  

Editorial
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