José Antonio TorresEfe
Niigata, Japón.-La selección de fútbol de México se enfrentará mañana Niigata a Croacia en el que se ha considerado el más importante de los tres retos que tendrá que afrontar en la primera ronda del Mundial de Corea y Japón 2002.
El partido contra Croacia recibió la máxima prioridad de parte del técnico mexicano Javier Aguirre, quien hace 45 días concentró a sus jugadores para intentar alcanzar un alto rendimiento físico además de acoplarlos en lo táctico.
Un resultado positivo ante Croacia dará a México tranquilidad suficiente para enfrentarse a sus otros rivales de grupo, Ecuador e Italia, aunque un tropiezo puede socavar el ánimo construido en la concentración y prender los focos amarillos.
“México puede ganar los tres partidos, pero también perderlos”, apuntó el seleccionador, quien ha tratado de restar el máximo de presión a sus jugadores al mantenerlos trabajando lejos de las miradas en su sede de Mikuni, oeste de Japón.
El tercer lugar en el Mundial de Francia’98 no parece importarles demasiado a los jugadores de México, un país que lleva dos Copas del Mundo consecutivas superando la primera ronda de la competición, una marca en una historia de derrotas.
Croacia ha cambiado
El equipo de Croacia que llega al partido con México apenas se parece al que alcanzó el tercer lugar de Francia’98, ya que ahora su técnico Mirko Jozic parece ahora darle más importancia a la defensa que al ataque.
El técnico se ha dedicado a trabajar a fondo para conocer a sus tres rivales del grupo G, pero sobre todo a Croacia, a quien ha desmenuzado hasta conocer sus posibles defectos, la veteranía de sus jugadores y la debilidad de su defensa.
Lo primero que hizo el técnico mexicano fue convocar para el Mundial de Corea y Japón a once mexicanos que estuvieron en Francia’98, lo que le dará al equipo una dosis de experiencia que todos esperan se refleje a la hora del partido.
La principal característica de México será el carácter de sus integrantes, con decisión para meter la pierna en los momentos necesarios y encarar sin dudas al rival, características que ya definieron a Aguirre en su momento.
Aunque a México se le pueda regatear la creatividad, en sus últimos juegos creo pocas jugadas y anotó poco, nadie pone en duda la capacidad defensiva que reflejan el haber recibido apenas catorce goles en veinticinco partidos al mando de Aguirre.
Blanco jugador clave
Lo que se ha visto en las prácticas que el equipo tuvo en Mikuni apuntan a que la columna vertebral del equipo estará formada por los jugadores que militan en el extranjero, el defensa Rafael Márquez (Mónaco de Francia), Gerardo Torrado (Sevilla español), Francisco Palencia (Español) y Cuauhtémoc Blanco (Valladolid).
La cuota de picardía dependerá de Blanco, quien fue un jugador clave para que México consiguiera su duodécima participación en una Copa del Mundo, y que logró remontar la bajada de ritmo que le causó su inactividad en el fútbol español.
El centro del campo es más complicado porque no pueden jugar ni Johan Rodríguez ni Jesús Arellano porque tienen una sanción de un partido, y eso parece restarle posibilidad de creación al equipo, que como contrapeso tiene el orden como su mejor habilidad.
Aguirre jugará con una contención que puede ser Torrado, que se entiende bien con Braulio Luna y con Gabriel Caballero, el mexicano que apenas hace seis meses era argentino.
Márquez es el nuevo líder de la defensa mexicana y ha hecho trabajo al lado del experimentado Manuel Vidrio y del novato Melvin Brown, y a los costados a los volantes Salvador Carmona y Ramón Morales.
México viajó de su campamento de Mikuni, oeste de Japón, a la sede de Niigata, para entrenar realizar este martes su entrenamiento previo al partido.