España, favorita pero…
IVÁN CASTELLÓ
España vuelve a presentarse en la Copa del Mundo con el embriagador aroma de selección favorita. Ese aroma elaborado a partir de algo indiscutible: dispone de la mejor Liga de clubes del mundo. Parejas, en cambio, caminan las dudas. Y es que España se ha acostumbrado desde el Mundial de 1982 a jugar con las perspectivas de un poderoso para caer atropellado en las primeras curvas de la autopista. Así de cruel ha sido el desempeño mundialista de un país cuya urgencia histórica está en el Mundial, maldita cumbre.
José Antonio Camacho no ha querido esconderse como anteriores seleccionadores de pésimo recuerdo. Y vocifera que lo mínimo son las semifinales y que a sus jugadores se les puede exigir hasta el título. Y, si hay fracaso, se va a su casa. Por sueldos, por calidad y por experiencia internacional (dominan Europa con sus clubes tras tirar del cajón del oro a Italia), a los internacionales por España se les supone un tirón futbolístico de primer orden. Y en este período como quien dice de entreguerras, con Brasil y Alemania desarmados, hay que convencerse de que ahora o nunca.
Camacho maneja un grupo sólido al que no se le recuerda un partido 10 en la sencilla fase de clasificación. (AS)
Corea con peso de anfitrión
El hecho de ser país anfitrión es un arma de doble filo para Corea del Sur. Por un lado, la calidad de los coreanos no es tan grande como para exigirles grandes gestas, pero al tiempo el estar ante su público les obliga a hacer algo distinto a anteriores citas mundialistas.
Porque para Corea del Sur, jugar una fase final no es nada fuera de lo común. Con el de 2002 serán seis consecutivas, aunque hasta ahora nunca han conseguido superar la primera fase de ninguna. Por eso, esta se presenta como la ocasión perfecta para que los hombres del holandés Guus Hiddink den una alegría histórica a sus seguidores.
Hiddink es el técnico coreano desde enero de 2001, y ostenta el orgullo de ser el primer extranjero en ocupar ese banquillo. Históricamente, sus hombres nunca han ganado un partido en un Mundial, pero el ex entrenador del Real Madrid confía en romper la estadística con jugadores como el delantero Seol Ki-hyun, en las filas del Anderlecht belga.