AFP
WASHINGTON.-El gobierno estadounidense se ve cada día más obligado a jugar un papel activo en el conflicto de Medio Oriente, incluso si sus esfuerzos deben enfrentar actos de violencia incontrolables e interlocutores tan difíciles como el primer ministro israelí, Ariel Sharon, y el presidente palestino, Yasser Arafat, así como divergencias en Washington.
La matanza provocada el martes por un atentado suicida en Rishon-le-Tzion, cerca de Tel Aviv, y las incertidumbres sobre una respuesta israelí en la Franja de Gaza, ilustran la dificultad de la tarea, pero también la necesidad de Washington de seguir involucrado, destacan analistas.
“Los episodios de estas últimas semanas modificaron el panorama diplomático para Estados Unidos”, sostienen el ex embajador estadounidense en Israel y Siria Edward Djeredjian, y el experto del Instituto Brookings, Shibley Telhami.
“La diplomacia de los pequeños pasos de Estados Unidos se convirtió en prácticamente imposible”, estiman ambos analistas en una columna de opinión publicada por Los Angeles Times, y apelan a Washington para que emprenda una política “decidida” para alcanzar una “solución definitiva” al conflicto.
VIAJES SIN RESULTADOS
El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) también destaca en su último informe publicado el jueves que la Administración Bush, muy dubitativa en un primer momento a comprometerse en ese terreno movedizo, no tiene “otra opción”.
Washington no ahorró esfuerzos en lo que atañe a viajes y reuniones: giras a Medio Oriente del vicepresidente Dick Cheney y del secretario de Estado Colin Powell, y múltiples reuniones en Washington entre el presidente Bush y dirigentes de la reunión.
Estados Unidos lanzó también un proyecto de conferencia internacional sobreMedio Oriente con el apoyo de la ONU, la Unión Europea y Rusia, y participó activamente en la búsqueda de soluciones al sitio de Yasser Arafat, en Ramala, y el de la basílica de la Natividad en Belén.
La Administración estadounidense parece, sin embargo, tener dificultades para diseñar un plan de paz global.
El proyecto de conferencia internacional que debería tener lugar el próximo verano boreal propone ámbitos de acción, pero “no define metas ni objetivos explícitos, y su importancia es minimizada incluso por los portavoces gubernamentales”, afirma Scott Lasensky, del Consejo de Relaciones Exteriores, un centro de estudios internacionales de Nueva York.
ISRAEL NO BUSCA VICTORIA MILITAR
El ministro de Relaciones Exteriores de Israel,Shimon Peres, dijo que su país no busca una victoria militar sobre los palestinos, sino una apertura política en el proceso de paz, en una entrevista con la cadena de televisión CNN de Estados Unidos .
“No estamos buscando una simple victoria militar. Estamos buscando una apertura de la vía política”, dijo Peres, cuando se le pidió que explicara el retraso de una operación militar israelí esperada en la franja de Gaza.
Israel ha concentrado sus fuerzas en la frontera de la franja de Gaza en preparación de un ataque de represalia por la agresión suicida del 7 de mayo en Tel Aviv, pero hasta el momento las mismas no se han movido.
“No tenemos una política de represalia. Tenemos una política de prevención”, afirmó el ministro en el programa “Novak, Hunt and Shields”.
De acuerdo con funcionarios de seguridad israelíes, el ministro de Defensa, Binyamin Ben Eliezer, y altos jefes militares, han optado por una operación más limitada en Gaza con objetivos específicos y un reducido número de fuerzas terrestres.