Cuidemos el turismo

Marco A. [email protected]

Si bien es cierto que la inestable situación internacional que se crea después del 11 de septiembre pasado, y la que está viviendo Medio Oriente y algunos países de América Latina, tiene un impacto negativo en el desarrollo económico y clima de gobernabilidad mundial, también lo es que, brinda oportunidades al desarrollo del turismo en Nicaragua. Un indicador, el sector turismo en Centroamérica creció 3 por ciento el año pasado, mientras a nivel global descendió.

Ese indicador refleja, entre otros, que la demanda turística estima que la región está fuera del ojo del huracán, y, por ende, tiene menos temor de visitar nuestros países en comparación con otros. Recordemos que el acto terrorista en Estados Unidos y la lucha contra el terrorismo, sitúa la seguridad de la vida en primer orden en la opinión publica mundial, lo que influye en las familias al tomar decisiones sobre el destino turístico. Hoy incorporan esa variable cuando desean hacer turismo en países desarrollados u otros que han sido atractivos, cosa que bastante seguro no hacían antes. Por ello, existe la tendencia siguiente: las familias, por un tiempo no tan corto, están explorando nuevos destinos turísticos, y allí está la oportunidad de Nicaragua y Centroamérica.

Mas ahora veamos hacia adentro. Para aprovecharla hay que tener imagen de país seguro, lo que significa que la inversión constate que las reglas del juego son claras y firmes, lo mismo que las leyes se cumplen como debe ser, que existen pocas trabas burocráticas, que el proceso de inversión está limpio de actos de corrupción y que gana el mejor, no el que tiene más amistades en los centros de poder. Simultáneamente, hay que elevar el nivel de seguridad ciudadana ligada al turismo, lo que, en conjunto con la seguridad jurídica, transparencia y eficiencia administrativa, son bases indispensables para impulsar el sector.

De igual manera, hay que articular el accionar del gobierno central con las alcaldías, iniciativas de propietarios de las instalaciones turísticas, industrias conexas y la participación de la comunidad, para que lo que se tiene se mejore y se ofrezcan servicios de calidad superior, se alimente un ambiente amable al turismo y se trabaje con una visión que garantice bienestar hoy y en las próximas generaciones.

En ese sentido, vale la pena agilizar la entrada al país por los diversos puertos, y que no sean dolor de cabeza de los y las turistas. No olvidemos que los aeropuertos y fronteras terrestres y marítimas son la primera impresión, y si desde allí atendemos deficientemente, el turismo empieza mal, golpeándose la imagen de Nicaragua. Del mismo modo, mantener en buenas condiciones las carreteras, señalización de los destinos, transporte, garantizar buena atención y calidad en hoteles, restaurantes, lugares de atracción, no desmayar en la capacitación de gerentes o administradores, personal de servicio, agencias y, guías turísticos. También hay que ponerle atención a la limpieza, de tal forma que el territorio emane pulcritud e higiene. Por su lado, la comunidad local debe sentir que gana.

La oportunidad del turismo está allí. Sin menoscabo de las campañas de imagen, la mejor campaña es que las y los turistas nacionales y extranjeros regresen a su casa hablando bien de Nicaragua. Cuidémoslo.

El autor es consultor en seguridad ciudadana.  

Editorial
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