- Las imponentes alamedas de mangos por la Carretera Panamericana anuncian la llegada a suelo rivense, y aunque más del 50 por ciento de éstas han sido removidas de su hábitat, todavía hay quienes se benefician de las que quedan. Productores y el Inafor sembrarán miles de plantitas de mango para hacer honor al nombre de la ciudad
Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/ [email protected]
El departamento de Rivas es conocido también como “la ciudad de los mangos”. Las enormes alamedas de este fruto, ubicadas a ambos lados de la Carretera Panamericana, todavía hacen mérito a este nombre a pesar de que muchas de estas especies han desaparecido. La razón principal es que han sido utilizados para fines energéticos y para abastecer a la industria de la madera.
Aún cuando en Rivas ya han desaparecido cientos de estas imponentes e históricas especies, la naturaleza no deja de privilegiar a los que han buscado en la comercialización de la fruta una manera digna para vivir, tal es el caso de las personas que se colocan en período de Semana Santa a un lado de la carretera a ofertar un balde repleto de mangos a un precio bajo.
Ante la pérdida de estas especies, el Instituto Nacional Forestal (Inafor) de este departamento, en conjunto con los madereros, han planeado sembrar árboles de esta especie a lo largo de la Carretera Panamericana y en la ruta que va de Rivas hacia Tola, para restablecer las alamedas que poco a poco desaparecen.
Según el delegado de Inafor de Rivas, ingeniero Frank Briceño, se espera arrancar con la siembra de arbolitos de mango a la entrada del invierno y como meta este año se han propuesto plantar unas 10 mil especies y en los años siguientes llegar a 30 mil.
EXCELENTE EXPORTACIÓN
El delegado del Ministerio Agrícola y Forestal (Mag-For) de Rivas, ingeniero Oscar Sánchez, comentó que desde hace un par de años Rivas exporta mangos hacia el vecino país, Costa Rica.
Indicó que esta fruta sale hacia Costa Rica, en estado verde o sazón y es utilizada para la elaboración de jalea y como venta de fruta fresca.
En el departamento se destacan como mayores productores de mangos, pues es donde se ubican la mayor cantidad de árboles, los municipios de Potosí, Belén, Buenos Aires y el mismo Rivas.
Estadísticas indican que en el año 2001 se exportaron hacia ese país sureño 33,205 cajas de mango, vendiéndose en mayor volumen durante los meses de enero, febrero, marzo y noviembre.
Sólo en el mes de enero del año pasado se exportaron unas 12,335 cajas de mango, en febrero 8,600; 4,310 en marzo; luego la exportación se detuvo entre los meses de mayo a agosto y continuó en el mes de octubre (1,400), noviembre (4,760) y diciembre (1,500).
En lo que va de este año, han salido de nuestro departamento un total de 11,250 cajas de mango; de éstas 5,950 fueron exportadas en enero y hasta el 14 de febrero se había exportado 5,300.
Resaltó que los comerciantes compran los mangos en sacos de 120 libras (cada saco contiene de tres a cuatro cajas de mango), entre 10 y 12 córdobas; “posteriormente esto lo venden al exportador a un mejor precio y el exportador lo vende en cajas”.
SUSTITUIDAS POR CAÑA Y PLÁTANO
No obstante, aunque la naturaleza privilegia a estas personas que logran vender este producto, “se estima que más de un 50 por ciento de las alamedas de mango se han perdido en Rivas y que en su lugar se ha sembrado caña de azúcar y plátanos, pues los principales municipios de Rivas que cosechaban esta fruta, son los que ahora se dedican a cultivar los rubros señalados”, indicó Margarita Espinoza, docente de fruticultura de la Escuela Internacional de Agricultura y Ganadería (EIAG) de Rivas.
ORIGEN DE LA FRUTA
De acuerdo a la información proporcionada por el encargado de Relaciones Públicas de la EIAG, Daylin Gutiérrez, el mango es originario de Asia tropical, específicamente de la India, donde se ha cultivado desde hace más de 6,000 años.
Fue introducido a nuestro continente por los portugueses en el siglo XVII, en la conquista de Brasil.
Ésta se considera como una planta vanguardia para rescatar los suelos, pues se usa en planes de reforestación y como cortina rompevientos.
La historia cuenta que cuando no existía el alambre, que actualmente se utiliza para delimitar propiedades, “una de las formas más fáciles era estableciendo alamedas de mango y todo terreno que quedaba adentro era una propiedad”, dijo el delegado del Inafor.
Esto puede explicar la manera tan ordenada y recta en que muchos árboles de mangos se encuentran ubicados a lo largo de la Panamericana.