El 2001 fue triste

Tito Rondón [email protected] ¡Qué bien ha comenzado el 2002! Vicente Padilla con una victoria histórica, y Marvin Benard bateando .500. Y ambos lucieron bien. Las cosas fueron diferentes para los nicas en el Béisbol Organizado el año pasado. Veamos. Vicente nunca se estableció como relevista de los Filis y fue enviado a las Menores, donde […]

Tito Rondón [email protected]

¡Qué bien ha comenzado el 2002! Vicente Padilla con una victoria histórica, y Marvin Benard bateando .500. Y ambos lucieron bien.

Las cosas fueron diferentes para los nicas en el Béisbol Organizado el año pasado. Veamos.

Vicente nunca se estableció como relevista de los Filis y fue enviado a las Menores, donde afortunadamente tuvo una campaña invicta. Pero en las Menores.

Marvin empezó mal, su principio de temporada fue una angustia que duró tres meses, hasta que se puso los lentes mágicos de contacto que le devolvieron la confianza (y después los engavetó).

Oswaldo Mairena fue al revés. Empezó quemando la doble A, pero fue un desastre cuando fue ascendido a triple A y no pudo regresar a las Mayores donde había terminado la campaña de 2000.

Juan Muñoz, el pequeño toletero diriambino (proyectado por las fórmulas de Bill James para batear arriba de .290 en Grandes Ligas, pero sin bases por bolas ni poder), cada vez que empezaba a soltarse con el bate era víctima de alguna lesión, incluso recibir un batazo en la cara en su propio dugout.

Nunca terminó de soltarse, la atmósfera en su equipo era negativa, su posición en las Mayores la jugaba Mark McGwire (y después Will Clark), y al final se veía que su contrato no sería renovado.

Encima, fue contactado demasiado tarde como para que tuviera como despedida el honor de vestir el uniforme de Nicaragua (fue desperdiciado, al igual que William Juárez). Hubiera sido el símbolo de nuestro agradecimiento por habernos brindado emociones y esperanzas. Nunca olvidaremos su visita a Nicaragua, su humildad y entusiasmo, el reencuentro con su pueblo.

A Edgard López (Yanquis) y Julio Rivas (Indios) “no los dejaron ni montarse en su caballo”; ambos fueron dejados en libertad en primavera. Rivas, para colmo, también fue dejado fuera por su equipo independiente (que no contactó a Marlon Abea, quien hubiera lucido en esa pelota).

Julio César Ráudez no pudo mantenerse en clase A fuerte, y aunque dominó espectacularmente más abajo, los Gigantes de San Francisco decidieron dejarlo en el nivel inferior.

Los nicas que brillaron, Gonzalo López y Luz Portobanco, lo hicieron a nivel tan bajo que uno todavía no suelta las riendas de la emoción y la esperanza.

Pero ellos son parte de la próxima ola de nicas, junto a Ernie Sinclair (ya sé que Ernie se escribe Errnie, pero es como Jenrry Roa, todo mundo lo escribe de la forma tradicional), que estuvo puliéndose en las divisiones inferiores.

Por supuesto, la otra gran esperanza es William Juárez, quien va camino de seguir los pasos de su coterráneo Vicente Padilla.

Para colmo, a Jairo Pineda lo suspendieron los Tigres de Detroit por fresco.

Pero el 2002 luce mejor, y más nicas van a probar suerte en el Béisbol Organizado de los Estados Unidos (y también en Venezuela y República Dominicana).  

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