- La Alcaldía de Achuapa ejecuta un programa de “Pago por Servicios Ambientales en la Microcuenca del Río Achuapita”
- La intención es salvar la microcuenca y preservar los bosques por donde corre el río
Mercedes PeraltaCorresponsal/Leó[email protected]
La Alcaldía de San José de Achuapa y organismos no gubernamentales (ONG) trabajan unidos en la conservación del Río Chiquito o Achuapita, para preservar sus recursos y desarrollar otras fuentes fluviales a través del proyecto “Pago por Servicios Ambientales”, que involucra a diez propietarios de fincas de la microcuenca.
Achuapa se ubica geográficamente en la Cuenca Alta del Estero Real, coincidente con las áreas fronteras de bosque natural de coníferas para la zona del Pacífico, específicamente en las comarcas El Waylo, El Pajarito, El Guanacaste, San Nicolás, Las Tablas y Los Hornos.
El Río Chiquito nace en la finca El Cacao, ubicado en la comunidad San Nicolás, a nueve kilómetros al este de Achuapa.
El bosque y la fuente están ubicados en el fondo de un valle, al pie de la Cordillera Los Hornos. La familia dueña del bosque consume el agua de la fuente pura.
En 1998 fue desarrollado un diagnóstico de la situación ambiental forestal alrededor de la fuente del Río Chiquito, bajo la coordinación y acompañamiento del asesor alemán Heinrich Burshel, cooperante del Servicio Alemán de Cooperación Técnica (DED), en el Bloque Intercomunitario Pro Bienestar Cristiano (BIP-BC).
El diagnóstico se respaldó en la necesidad conservacionista de Pablo Lanuza, que mantiene intacto el bosque alrededor de la fuente, desde que compró la finca hace 45 años. La finca tiene 60 manzanas de las cuales 19 están cubiertas de bosque del subtipo forestal Tropical Seco. Es la única reserva de la biodiversidad de estos tipos de bosque, en aquel municipio.
En mayo 2000 la Alcaldía de Achuapa y el Proyecto de Agricultura Sostenible en Laderas en Centroamérica (Pasolac) firmaron un convenio de cooperación para desarrollar una acción piloto denominada “Pago por Servicios Ambientales en la Microcuenca del Río Achuapita”, con el fin de institucionalizar mecanismos que permitan la protección y conservación de las fuentes de agua de la microcuenca, a través de la creación de un fondo para tal fin.
“Don Pablo se comprometió a conservar el bosque y protegerlo de los incendios forestales, brindando un servicio único a los demás, con la condición de un pago anual en forma de subsidios indirectos y pagos monetarios. Así se consolida la protección del recurso”, explicó Diego Reyes, funcionario de la Oficina de Planificación de la Alcaldía de Achuapa.
IMPORTANCIA DEL PROYECTO
El proyecto de la microcuenca del Río Achuapita tiene como meta sensibilizar a los organismos y a la población involucrados a tomar responsabilidad, especialmente para financiar los sitios donde nacen las fuentes de agua.
“La Alcaldía alquila a largo plazo el bosque, aprovechando solamente las funciones de la conservación del agua y la biodiversidad”, indicó Roberto Corea Pino, técnico forestal de la Alcaldía, impulsor del proyecto.
Se estimó el costo de oportunidad del uso del bosque en 50 mil 750 dólares, con el objetivo de gestionar posteriormente fondos para asignar al propietario recursos financieros que impidan el uso y un incentivo por la iniciativa.
Este año la falta de financiamiento afecta el proyecto que inició en el año 2000 con un fondo de 33 mil 833 córdobas, pagando anualmente a cada dueño de bosque unos 2 mil córdobas. Este año se concebía la inclusión de seis finqueros más al proyecto.
FAUNA VARIADA
En el bosque hay fauna silvestre, destacándose especies como guatusas, saínos, gatos de monte, guardatinajas, venados, ardillas y conejos. Además de reptiles como el cascabel, boa, y coral, y especies de pájaros.
ESTUDIO EXHAUSTIVO
La investigación se realizó en 13 hectáreas, con inventario forestal, determinación de “rodales”, estado de la regeneración natural y uso de suelo.
El bosque, donde nace la microcuenca del Río Achuapita, es un recurso de 3 mil 383 metros cúbicos de madera, con 54 especies de árboles, sin aprovechamiento forestal, amenazado constantemente por los incendios forestales producidos por quemas agrícolas en las fincas vecinas y es víctima de los cazadores que buscan las especies que se encuentran en vías de extinción.
El consumo de agua de las 19 comunidades de la microcuenca es de 756 mil metros cúbicos al año, con valor económico de 87 mil 53 dólares. El beneficio por uso del agua, de acuerdo al precio de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), es de 39 mil 900 dólares.