Nace una estrella

Tito Rondón [email protected] Recuerdo que cuando se especulaba sobre si Vicente Padilla podría instalarse como relevista en el staff de los Filis de Filadelfia, hace unos ocho meses, nosotros escribíamos que creíamos que el nica tenía talento no solamente para ser relevista medio, sino cerrador y hasta abridor. En ese entonces Padilla tenía dos dificultades […]

Tito Rondón [email protected]

Recuerdo que cuando se especulaba sobre si Vicente Padilla podría instalarse como relevista en el staff de los Filis de Filadelfia, hace unos ocho meses, nosotros escribíamos que creíamos que el nica tenía talento no solamente para ser relevista medio, sino cerrador y hasta abridor.

En ese entonces Padilla tenía dos dificultades en su camino. Una era de dentro del terreno, su falta de refinamiento como lanzador, y la otra fuera, bastante indisciplina.

Ambas se conquistan madurando, lo que a su vez implica poder aprender.

Y eso fue precisamente lo más impresionante de Vicente Padilla recién firmado: su capacidad de aprendizaje.

Vicente estuvo como un mes en un campo instruccional antes de empezar el campeonato nica de 1998-1999, y su repertorio se amplió del recta y curva que todo mundo tenía aquí en aquel entonces a recta, curva, cambio y slider. Algo muy difícil de lograr.

Vicente, con el Chinandega, fue líder de efectividad en esa última campaña con el bate de aluminio con un brillante promedio de 3.05, y cuatro meses después aterrizaba en Grandes Ligas por vez primera.

Cuando Dennis Martínez abrió contra Boston a finales de 1976 y tiró un gran juego que perdió, supimos que había llegado. Aunque inició la campaña de 1977 como relevo largo ya se sabía que en semanas sería abridor, como en efecto lo fue.

Después que quedó fuera de las Mayores brevemente al comienzo de la temporada de 1987, cuando firmó con los Marlins de Miami para practicar y después fue readquirido por los Expos de Montreal y enviado a Indianápolis, bastó un partido para darnos cuenta que el resto de la carrera del granadino sería algo especial.

No recuerdo la fecha, solamente que fue un lunes por la noche, y los Expos jugaban contra los Mets de Nueva York, y su lanzador anunciado era el as Dwight Gooden.

En aquellos tiempos casi no había televisión por cable, así que las transmisiones de sábados y lunes eran esperadas con desesperación por la fanaticada. Esa noche había mucha expectación, provocada por Gooden.

Pero Dennis se “robó el show”, amarró a los Mets, y dio un recital de pitcheo. Esa temporada fue líder de la liga en porcentaje de ganados y perdidos, y se convirtió en uno de los mejores pitcheres en Grandes Ligas (y a veces el mejor).

Vicente nos recuerda eso, comenzando tan bien. Lo que más me gustó del chinandegano fue el no darse por vencido nunca. Las dificultades más bien lo inspiraron.

Cuando le hacía un mal lanzamiento a un bateador, volvía con un strike espeluznante. Cuando le conectó jonrón Gary Sheffield, siguió lanzando como si nada.

En otras palabras, en su primera apertura en las Mayores Vicente Padilla ha demostrado no solamente ser un big leaguer auténtico, sino que un futuro gran lanzador.

Anoche vimos nacer a una estrella.  

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