Roberto Enrique Najlis Galo se lleva la mano a la cabeza en señal de arrepentimiento por haber matado a José Tomás Castillo Miranda.

“Yo no pensaba matarlo”

Desde su celda, en la Policía de Granada, Roberto Najlis dice que mató a José Tomás Castillo en un momento de cólera Mario Sánchez P.Pedro J. Vindell MatusCorresponsal/Granada [email protected] Yo no pensaba matarlo, fue un momento de cólera, perdí la cabeza, pero lo hecho, hecho está”, afirmó Roberto Enrique Najlis Galo al relatar las circunstancias […]

  • Desde su celda, en la Policía de Granada, Roberto Najlis
    dice que mató a José Tomás Castillo en un momento de cólera

Mario Sánchez P.Pedro J. Vindell MatusCorresponsal/Granada [email protected]

Yo no pensaba matarlo, fue un momento de cólera, perdí la cabeza, pero lo hecho, hecho está”, afirmó Roberto Enrique Najlis Galo al relatar las circunstancias en que mató de 20 puñaladas a José Tomás Castillo Miranda, la noche del sábado 29 de marzo en Granada.

Najlis Galo, quien accedió a dar una entrevista en su celda en la Policía de Granada, afirmó que nunca tuvo intenciones de matar a Castillo Miranda, sino que “llegué a buscar un acuerdo para pagarle una deuda de 3,050 córdobas por drogas, y que no siguiera amenazando a mi mujer y a mis hijos”.

Agregó que él estaba preocupado porque Castillo Miranda tenía tres días de estarlo amenazando, que si no le pagaba el dinero que le debía por drogas que le había dado al fiado, que recordara “que tenés familia; mujer e hijos que les puede pasar algo”.

“Esas amenazas me tenían preocupado. No las soporté. Él no era violento, pero ese tipo de amenazas no se aceptan. Son muy graves. Que me hagan cualquier cosa a mí, pero no a mis niños que son inocentes de 3 y 4 años”, sostuvo.

Afirmó que el sábado había llegado en la mañana a hablar con Castillo Miranda para buscar un acuerdo de pago de la deuda y acordaron que regresaría en la noche para buscar una solución.

Regresó a eso de las 8:30 de la noche, tocó a la puerta y Castillo Miranda le abrió y comenzaron a conversar. “Yo quería que me diera más tiempo para pagarle, pero él se cerró en que tenía que pagarle de inmediato y fue subiendo el tono de la voz y llegó hasta a los gritos”.

“Fue entonces que di la vuelta para retirarme, pero él me dio un golpe en la espalda, no sé si un puñetazo o con la mano abierta. Eso me enardeció y saqué el cuchillo que había llevado por si pasaba algo, ya que estaba amenazado”, sostuvo.

LE FIABA DROGAS

“Nadie tiene pensado cometer un delito como ese. Fue un momento de sofocación y de cólera en que cualquiera comete un error como ese. Yo sólo buscaba un acuerdo para pagarle”.

Afirmó que la deuda surgió porque Castillo Miranda “era expendedor de cocaína” y “me fiaba drogas cuando yo no tenía dinero para comprarle. Me fiaba bolsas de 50, 100 y hasta 300 córdobas, hasta que se hicieron los 3,050 córdobas.

No es mucho como para cometer un delito de éstos, pero sucedió lo que sucedió”, dijo mientras se llevó la mano izquierda a la cabeza, en señal de arrepentimiento. “Yo perdí la cabeza cuando él me golpeó. Es la verdad”, argumentó.

Sostiene que durante el forcejeo, José Tomás lo golpeó con un taco de billar y con una silla, mientras le gritaba que olvidara lo de las amenazas a su familia, que no eran ciertas. “Pero yo pienso que cuando alguien amenaza a tu familia no lo hace en broma”, reiteró.

En toda la sala de billares también había pisadas de sangre de Castillo Miranda y de los zapatos de Najlis Galo. Alrededor de una mesa de juego y sobre ella había pisadas de sangre. Castillo Miranda corría alrededor de la mesa, mientras pedía que olvidara las amenazas.

LO APUÑALÓ SIN DESCANSO

Najlis Galo no recuerda cuantas puñaladas le asestó a su víctima, “porque en ese momento nadie piensa en eso”, sino que dejó de apuñalarlo hasta que se dio cuenta que estaba muerto.

Expresó que de una de las habitaciones de la casa que Castillo Miranda había enllavado por fuera con un picaporte, una persona le gritaba y quería abrir la puerta. “José Tomás le quitó el picaporte, pero yo se lo volví a poner. Porque “ni quiera Dios, habría sido para aumentar el problema”. Esta persona era César Augusto Alvarado Rener, quien le alquilaba un cuarto a Castillo Miranda, el principal testigo del crimen.

Najlis Galo, quien también afirmó ser adicto a las drogas, llamó a las autoridades a terminar con los expendios de drogas y capturar a los narcotraficantes y expendedores, porque “ellos son los culpables de lo que me pasó a mí, porque si no hubiera expendedores no hubiera consumidores y no ocurrieran estos problemas”.  

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