“El IDR será una institución honesta”

Honestidad, capacidad, lealtad y compromiso de servicio a la población son las características que exige obligatoriamente a sus subordinados. Dice que dejará “encaminadas” las acciones para lograr el desarrollo rural de Nicaragua, algo que asegura que no se realizará completamente en este gobierno porque sus antecesores no se dedicaron de lleno a esta tarea. Gustavo […]

  • Honestidad, capacidad, lealtad y compromiso de servicio a la población son las características que exige obligatoriamente a sus subordinados. Dice que dejará “encaminadas” las acciones para lograr el desarrollo rural de Nicaragua, algo que asegura que no se realizará completamente en este gobierno porque sus antecesores no se dedicaron de lleno a esta tarea.

Gustavo Ortega Campos [email protected]

Su labor él mismo asegura que no será nada fácil, en sus manos está la tarea de desaparecer la imagen de malos manejos y corrupción que han sido achacados a la entidad que le toca dirigir: el Instituto Nicaragüense de Desarrollo Rural (IDR).

Con su hablar pausado y sobrio, Miguel Ángel García, asegura que la honestidad, profesionalismo, lealtad y compromiso de servicio a la comunidad, son los pilares para lograr hacer del IDR una entidad que garantice las respuestas del campesinado y logre encaminar el tan necesario desarrollo del sector rural.

Próximo a los sesenta años, está muy ligado al presidente de la República, Enrique Bolaños (fue el administrador de los recursos durante la campaña electoral). Se le nota optimista y con deseos de afrontar este reto de la mano de personal joven y obligatoriamente con las características que antes había mencionado.

Ingeniero Agrónomo, graduado en “El Zamorano” (Honduras) y con dos máster, uno en Nutrición Animal iniciado en Kansas (Estados Unidos) y concluido en Guatemala, y el otro en Agroindustria, Banca y Finanzas en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), donde también fue catedrático.

Realizó consultorías en Bolivia y en Nicaragua. “El año pasado me llamaron para que administrara la campaña (electoral) de don Enrique (Bolaños), se la administré y el 31 de diciembre me dijo que venía para acá, no soy político, soy técnico”.

— Usted hace mucho énfasis en la honestidad, ¿será porque al recibir la entidad encontró muchas cosas malas?

Honestidad no sólo es no robar, honesto también es saber trazar la línea entre lo que es del Estado y lo que es propio, porque eso a veces se confunde. Cuando digo que ésta va a ser una institución honesta, es que va a ser una institución del Estado que va a utilizar sus bienes en beneficio del pueblo y no del servicio del que esté manejándola o de quienes trabajan.

— Se dice que se cambió a todo el personal que dirigía la entidad, ¿era eso necesario?

Queremos gente capaz, los directores son muchachos jóvenes que en su mayoría tienen maestría, son de mi entera confianza, nos hacen falta un par de personas para completar el equipo, pero al hecho de ser honestos y capaces le sumas el hecho de conformarse a ganar un salario modesto, eso vuelve más complicada la situación. Porque podés ser honesto y capaz pero querés un salario de 10,000 dólares, pero si no le ofrecés eso, pues no hay trato.

Acordáte que las súper estrellas están acostumbradas a ganar muy bien.

— Todo esto podría interpretarse como que usted está “pagando” favores a sus allegados.

Absolutamente no es cierto. Aquí en el IDR no habrán puestos políticos, ni partidarios, menos por favoritismo o amiguismo. Aquí lo que se valora es la capacidad de la gente, de hecho la mayoría de los contratos de los proyectos se decidieron con las entidades que nos financian, es el caso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Con todo esto lo que te quiero decir es que si la gente que trabajará aquí es honesta y capaz, pues la entidad igual será honesta y capaz.

— Estamos hablando de cualidades morales, ¿piensa con eso resolver la situación de los campesinos, lograr el tan necesario desarrollo rural?

Las necesidades de los nicaragüenses del campo son infinitas y nosotros no tenemos recursos infinitos, son limitados; entonces por eso probablemente no haremos lo que nos pidan, haremos lo que humanamente podamos hacer.

No vamos a poder dar satisfacción al 100 por ciento de las necesidades, yo creo que se necesitaría una fortuna incalculable para transformar a Nicaragua en cinco años, pero es un hecho de que vamos a iniciarla y llevarla hasta donde se pueda.

— Pero ¿ya hay planes específicos?

Nos hemos trazado horizontes de tiempo para varias etapas, la primera etapa se trata de recepcionar la institución y eso se ejecutó hasta el primero de marzo, eso significa que debemos tener la ferretería ordenada. Con esto pondremos como un biombo, lo pasado queda en manos de las instancias correspondientes, el futuro será resolver las necesidades.

Desde el primero de abril hasta el 15 de junio trabajaremos en la elaboración del plan estratégico, no significa sólo un documento, sino que tenemos que lograr que la institución piense estratégicamente.

— ¿A qué se refiere?

A tener estrategias alternativas para resolver los problemas que se vayan enfrentando. Si llueve poco o demasiado es un ejemplo. A partir del 15 de junio nos concentraremos en ejecutar las acciones con más ímpetu y en preparar proyectos para solicitar fondos a los donantes.

— Eso significa que seguiremos dependiendo de la cooperación…

Nos han pedido (el Gobierno Central) reducir los gastos en 15 por ciento y el problema del IDR es que trabaja con organismos internacionales y al reducir los gastos, también el donante debe hacerlo, por eso parte de nuestros esfuerzos, primordialmente será ganar credibilidad entre los donantes, pero también será buscar cÓmo resolver las necesidades críticas de las comunidades. Pero quiero aclarar que lo que buscaremos son donaciones porque recordemos que el ESAF (Servicio Reforzado de Ajuste Estructural administrado por el Fondo Monetario Internacional) no permite más endeudamiento.

— Habla de resolver necesidades críticas, pero qué hizo la administración anterior, se nota como un vacío…

Yo no puedo juzgar lo que pasó en la administración anterior porque no estaba aquí, pero en el tiempo que tengo de estar aquí he visto lo que hemos hecho… nunca se ha hecho publicidad de lo que ha hecho la institución, siempre las noticias están dadas por el lado negativo.

El IDR ha tenido mucho impacto positivo, que pudo ser mucho mejor, así es.

— ¿Pero por qué no fueron mejores?

Por la simple razón de que las cosas no se planificaron bien o no se dedicaron realmente a hacer lo que tenían que hacer, que era propiciar el desarrollo de Nicaragua.

— Si tuviera que definirme prioridades ahorita, ¿cuáles serían?

Hay dos tipos de prioridades: las de la gente y las de nosotros, lo que la gente exige son básicamente tres cosas: caminos, refinanciar deudas y nuevos préstamos. Desde mi punto de vista, el IDR tiene que estructurar una política orgánica que le permita lograr sus objetivos. Ahora tenemos tres tipos de proyectos: los propios, un gran proyecto del BID y más o menos 11 que los llamamos proyectos coordinados que son financiados por la cooperación internacional.

Lo que yo quisiera es que todos estos proyectos trabajen en función de la política de desarrollo rural y no que respondamos a exigencias específicas del donante o beneficiario, que lo que hagamos sea en función de una meta final.

— Cuando habla de deudas ¿a qué monto se refiere?

Nosotros en realidad le debemos a los organismos internacionales, tenemos un plazo para pagar y si no lo hacemos lo hace el gobierno, el monto actual es de unos 35 millones de dólares.

— Aquí en Nicaragua el desarrollo rural se ha enfocado en el sector agropecuario, ¿no han pensado en otras acciones, como el Turismo, para lograr este desarrollo?

Para nosotros el desarrollo rural consiste en desarrollar al individuo que vive en el campo… no sólo en el sector agrícola o pecuario, también en artesanías, ecoturismo y ahí también nos vamos a meter.

Queremos que los productores trabajen orientados al mercado, que nosotros mejoremos la capacidad de los productos para que puedan acceder a los mercados internacionales, si les enseñamos a producir va a llegar el momento en que vamos a tener tanta oferta que los precios internos se van a bajar.

— Hay varias entidades que están trabajando en acciones similares a las del IDR, ¿no cree que a veces hay duplicidad de acciones, es el caso de la reparación de caminos, algo que también hace el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI)?

Son funciones parecidas pero diferentes, la principal función del MTI es mantener las carreteras del país y los caminos troncales, mientras que el IDR se dedica al mantenimiento y apertura de caminos rurales o secundarios. Acordémonos que tenemos deudas, que debemos juntar lo poco que tenemos.

Aunque pareciera que estamos haciendo las mismas cosas con el MTI, el INTA o Enabás, lo que en realidad estamos haciendo es tratar de complementar las cosas que no lo pueden hacer ellos.

— ¿Cuánto gana el director del IDR?

Está calificado como ministro “B”, aproximadamente 6,764 dólares.

— ¿Y su antecesor qué categoría tenía, cuánto ganaba?

Antes no existía la escala de salarios, pero sé que ganaba más que yo…

— ¿Cuánto más?

Nunca he querido averiguarlo, no me gustaría saberlo porque me podría dar envidia (risas), no es fácil manejar este negocio.

No más importación de ganado

El director ejecutivo del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), Miguel Ángel García, dijo que suspendieron las importaciones de ganado que se realizaban en el marco del Programa de Repoblación Ganadera desde Panamá y Honduras.

“No lo hacemos por lo que dicen algunos, que están trayendo enfermedades, sino que se han suspendido porque no siempre se compró el mejor ganado al mejor precio”.

Aseguró que mientras no se tenga la certeza de un sistema de compras “transparente”, no se realizarán más compras en el exterior.

“Vamos a retener vientres, el efecto es muchísimo mejor que la importación de animales, hoy en día se está sacrificando mucho ganado hembra y parte de éste reúne mejores condiciones del que se importó”.

García criticó también la institucionalización de un mismo precio para todo el ganado importado valorado en 400 dólares por vaquillas, “los precios dependen de la calidad, de la oferta y la demanda”.

Señaló que están buscando la mejor manera para que el ganado se venda al precio que corresponda y de manera transparente.  

Economía

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí