Agentes de la Policía Nacional revisan la escena del accidente mortal en el que pereciera el niño Luis Alberto Solano Campos —que yace en el pavimento—, y en el que resultaran heridas una docena de personas.

Muerte se burla de veraneantes

Creían que regresarían seguros a sus casas, cuando un volcón cambió todo Iván Olivares B. [email protected] La veintena de vecinos del Barrio “Arnoldo Alemán”, que este domingo regresaba alegremente de un paseo al balneario El Acetuno, en Managua, nunca se imaginaron que la desgracia los esperaba a 1,500 metros de su casa: el camioncito en […]

  • Creían que regresarían seguros a sus casas, cuando un volcón
    cambió todo

Iván Olivares B. [email protected]

La veintena de vecinos del Barrio “Arnoldo Alemán”, que este domingo regresaba alegremente de un paseo al balneario El Acetuno, en Managua, nunca se imaginaron que la desgracia los esperaba a 1,500 metros de su casa: el camioncito en el que volvían se volcó, causando la muerte a un niño de diez años, y heridas a una docena de personas.

El capitán Sócrates Castillo, jefe de Tránsito de la División Seis de la Policía capitalina, dijo, basado en el trabajo de Jorge Molina, investigador de accidentes, que la causa del percance mortal fue que Wilfredo Vásquez Moreno conducía en estado de ebriedad el vehículo de carga en el que retornaban a sus hogares, y perdió el control del mismo, lo que provocó que se volcara.

Cuando el camioncito dejó de girar, sobre el polvo a la orilla de la carretera a Sabana Grande quedaron doce heridos y un niño muerto: el pequeño Luis Alberto Solano Campos, que murió con la cabeza destrozada, y fue enterrado ayer mismo.

RECUERDO INFANTIL

Ayer no había mucha gente en el “Arnoldo Alemán”. La mayoría de sus habitantes había salido a sus trabajos, a buscar éstos, o acompañaba el cortejo fúnebre. Entre los pocos que estaban disponibles para conversar, se encontraban los amiguitos del pequeño Alberto, al que llamaban “Tito”.

Nixon Vásquez, de 7 años, es sobrino del chofer Wilfredo, y era compañero de clases de Tito. Él y otros amiguitos lo recuerdan como un niño tranquilo que jugaba con ellos en las calles polvorientas del “Arnoldo Alemán”.

Las versiones que los niños han escuchado aseguran que uno de los hermanos mayores de Tito trató de agarrarlo cuando salieron disparados durante el percance, pero no lo logró. Un instante después, la mole metálica caía sobre la cabeza del menor, terminando con sus ilusiones infantiles.  

Nacionales

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí