Los creyentes católicos revivieron la pasión y muerte de Jesucristo el pasado viernes. Los fieles peregrinaron desde las afueras del Colegio Teresiano, hasta la Catedral de Managua.

Un Vía Crucis lleno de Fe

Feligreses pagaron promesas cargando una cruz, caminando descalzos o regalando alimentos Noel Hernández [email protected] Miles de nicaragüenses católicos revivieron este Viernes Santo, la pasión y muerte de Jesucristo con la conmemoración del Santo Vía Crucis en las diversas parroquias del país. En Managua, la Iglesia Católica celebró el acto penitencial guiada por la imagen de […]

  • Feligreses pagaron promesas cargando una cruz, caminando descalzos o regalando alimentos

Noel Hernández [email protected]

Miles de nicaragüenses católicos revivieron este Viernes Santo, la pasión y muerte de Jesucristo con la conmemoración del Santo Vía Crucis en las diversas parroquias del país.

En Managua, la Iglesia Católica celebró el acto penitencial guiada por la imagen de la Sangre de Cristo, la cual inició su peregrinaje estacional desde las afueras del Colegio Teresiano, en Carretera Masaya, hasta la Catedral Metropolitana.

Los fieles de Cristo coparon varias cuadras de la carretera para depositarle, al igual que otros años, sus más caras necesidades, principalmente en lo relacionado con la salud.

Algunos realizaron su travesía descalzos, otros pagaban su promesa de pie o de rodillas sin que les importara caerse o tropezar por caminar de espaldas hacia la imagen.

Entre ellos se encontraba Carlos José Reyes, del Barrio Jorge Dimitrov, quien caminó desde las ocho de la mañana hasta las 12 del día con la vista alzada a Cristo, como parte de la tradición que realiza desde antes del terremoto de 1972.

“Esto es parte de la idiosincrasia de la Iglesia, es un sacrificio que hace uno, porque caminar hacia Cristo, sin importar ir de espalda durante cinco horas, no es nada si se compara con el resto de horas de todo el año”, comentó.

La procesión fue encabezada por Su Eminencia Cardenal Miguel Obando y Bravo, así como por el Vicario de la Iglesia Monseñor Eddy Montenegro y el Arzobispo Auxiliar Jorge Solórzano, acompañados de otros sacerdotes.

Hubo alimento para todos

Durante el Vía Crucis nada faltó, puesto que los promesantes calmaron la sed y el hambre de los que acompañaron la imagen de Cristo en su trayecto a la Catedral.

Agua, refrescos y alimentos fueron distribuidos como un gesto de sencillez por quienes continuaron, este año, el pago de sus promesas.

“Yo les traigo galletas y frescos, sobre todo a los niños, desde hace 20 años, porque es una promesa que hice y que también tenían mis padres con el Divino Señor, que es lo más bello del mundo en cualquier lugar”, narró Elba María Silva.

Algunos decidieron cargar con su Cruz

Algunos de los fieles, como Alejandro Gutiérrez, del Barrio Altagracia, decidieron vivir el Vía Crucis llevando a cuestas una cruz de madera, como símbolo del sufrimiento que padeció Jesús.

“Creo que lo menos que podemos hacer es reflejar cómo sufrió nuestro Señor, porque esta Semana Santa debemos prepararnos para la resurrección de Jesús, eso es lo que tenemos que celebrar los nicaragüenses”, expresó Gutiérrez.

La imagen de la Sangre de Cristo llegó a la Catedral y fue recibida con pañuelos al viento, para conmemorar la pasión y muerte, y prepararse ese mismo día por la noche para el Santo Entierro y celebrar por fin el milagro de la Resurrección al día siguiente.  

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