La poblacion católica de San Rafael del Norte protagonizó una impresionante peregrinación hasta la capilla del Tepeyac, en el tradiciónal Vía Crucis de Semana Santa.

Romería en San Rafael del Norte

Cientos de creyentes en penitencia subieron el cerro Tepeyac Tatiana Rothschuh [email protected] SAN RAFAEL DEL NORTE/JINOTEGA-. Una verdadera penitencia y acto de fe protagonizó el pueblo católico de San Rafael del Norte, en el departamento de Jinotega, al subir al paso de Jesús cargando la cruz y reviviendo las 14 estaciones, en el empinado cerro […]

  • Cientos de creyentes en penitencia subieron el cerro Tepeyac

Tatiana Rothschuh [email protected]

SAN RAFAEL DEL NORTE/JINOTEGA-. Una verdadera penitencia y acto de fe protagonizó el pueblo católico de San Rafael del Norte, en el departamento de Jinotega, al subir al paso de Jesús cargando la cruz y reviviendo las 14 estaciones, en el empinado cerro donde fue construida la capilla de El Tepeyac, en un trayecto de unos 500 metros de altura. La fe pudo más que el ardiente sol y las hirientes piedras que se incrustaban en la piel de los promesantes que se hincaban.

En cada caída del Nazareno, se escuchaban las rogativas de los cientos de promesantes, descalzos, vendados y con túnicas del Señor. Sus rostros reflejaban amor, dolor, pasión. Milagros a Jesús crucificado llovían con la esperanza de recibir alivio ante las enfermedades, las angustias o desgracias. Tocarle, adorarle, representó para este pueblo creyente, sanación, consuelo, perdón.

Entre los creyentes que se arrodillaban a adorar y rezarle al Nazareno, estaba doña Lidia Zeledón con más de 15 años de hacer penitencia. “Necesitamos una sacudida para que Dios nos dé para pensar, éste es el momento que uno está sufriendo y debemos pensar que hay un Dios que todo lo gobierna”, advirtió.

GOBIERNOS PODRÍAN ALIVIAR, PERO…

Para doña Lidia, en nuestra Nicaragua “hay falta de respeto al culto de Dios, falta de valores morales en los jóvenes, drogadicción… los gobiernos podrían aliviar algo, pero sólo echan agua a su molino”, lamentó esta ferviente católica.

En el Vía Crucis, un joven campesino de la comunidad de El Potrerillo, anduvo vendado en silencio, con la fe de que había entregado su vida al Señor para recibir una gratificación, después que armados amenazaran con quitarle la vida, “te la entrego Señor”, le dijo a Dios Todopoderoso, y allí estaba cumpliendo su penitencia.

Así mujeres, niños y los Santos Varones, dan muestra de una inquebrantable fe. Sin lugar a dudas, los sanrafaeleños viven y se estremecen ante la vida, pasión y muerte de Jesucristo

Pero en esta ocasión, no pudo participar en las actividades religiosas de la Semana Mayor, la maestra Leticia Rivera, mayordoma del Nazareno y de la Dolorosa por más de 60 años. En el Vía Crucis elevaron oraciones por ella y otros enfermos y rodeado de Santos, en su lecho de enferma, el pesar por su ausencia arrancó el llanto, pero asegura que le servirá hasta el último día de su vida.

SER CRISTIANOS AUTÉNTICOS

El sacerdote Damián Moratori, también incansable, presidió los actos litúrgicos. Al momento de culminar el Vía Crucis dijo a LA PRENSA: “Los nicaragüenses de hoy queremos con su pasión y muerte, ser cristianos auténticos, queremos una Nicaragua nueva, renovada, queremos también nosotros agarrar la cruz, el sacrificio, la lucha y trabajar duro para que esta nación resurja como Cristo la quiere”.

HISTORIA DE INQUEBRANTABLE FE

Tantos hemos escuchado mencionar este municipio por la canción de Carlos Mejía Godoy que recoge el pasaje de la vida de Sandino cuando se enamoró de la telegrafista, Blanca Arauz, pero además cobró notoriedad en la historia nacional por la invaluable labor del sacerdote franciscano Odorico D´Andrea, quien llegó desde Italia el 20 de febrero de 1964.

-Con su muerte en 1990, Odorico de D´Andrea fue ungido como el Apóstol de San Rafael del Norte. Por esto, sus bellezas y su gente sencilla y hospitalaria, vale la pena conocer este municipio en tiempos Santos. Esa inquebrantable fe y amor a Cristo, es más que apoteósica.

-El padre Damián Moratori interpreta el profundo fervor religioso de los sanrafaeleños por más de 180 años de labor ininterrumpida de los sacerdotes que han estado allí. Recordó al padre José Mamerto, al padre Mejía y tantos otros, mientras dijo que Odorico D´Andrea “es un anillo de todos estos sacerdotes que han venido sembrando y cosechando los frutos”.

-Ahora acompañan en su “peregrinar” a los sanrafaeleños, además de Moratori, el padre Antonio Vecaro, y el salvadoreño Oscar Granados.  

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